15 de octubre 2006 - 00:00

Benedicto XVI canonizó a cuatro nuevos santos

La Plaza de San Pedro durante la canonización
La Plaza de San Pedro durante la canonización
El Papa Benedicto XVI canonizó el domingo a cuatro santos de la Iglesia Católica, incluyendo a una mujer francesa que trabajó en la evangelización del estado estadounidense de Indiana en el siglo XIX.

En su segunda ceremonia de canonización desde su elección en abril del 2005, el Pontífice dijo a las 30.000 personas congregadas bajo el cálido sol de la Plaza de San Pedro que los santos, dos hombres y dos mujeres, dieron todo para seguir a Cristo.

A diferencia de su predecesor, el Papa Juan Pablo II, Benedicto sólo preside canonizaciones, el paso final del camino pautado por la Iglesia Católica hacia la santidad, y delegó las ceremonias de beatificación, el paso previo, a cardenales.

La Madre Theodore Guerin dejó su Francia natal en 1839 para fundar a las Hermanas de la Providencia de Santa María de los Bosques en Indiana, a pedido de un obispo francés de ese estado.

"Allí fundaron una simple capilla de madera en el corazón del bosque", dijo el Papa. Desde ese humilde comienzo, ella y sus compañeras trabajaron con las personas del lugar y construyeron orfanatos y escuelas católicas que actualmente continúan activas.

El obispo Rafael Guizar Valencia nació en 1877 en una familia mexicana de buena posición. Trabajó con los pobres y, como obispo de Veracruz, luchó contra las políticas de los gobiernos anticlericales de la época y fundó escuelas para niños. 

Fue el tío abuelo del sacerdote mexicano Marcial Maciel, quien fue disciplinado por el Papa Benedicto tras ser acusado de abusos sexuales por varios seminaristas.

Filippo Smaldone, un sacerdote italiano nacido en 1848, abrió institutos para sordomudos en el sur de Italia y fundó las Hermanas Salesianas del Sagrado Corazón. Actualmente, la orden tiene unos 400 miembros y también trabaja en Sudamérica, Africa y Moldavia.

La hermana Rosa Venerini fue una monja italiana nacida en 1656 que inauguró las primeras escuelas públicas para niñas de ese país. Fundó una orden de monjas maestras, hoy conocida como Maestre Pie Venerini, y abrió unas 50 escuelas antes de fallecer en 1728.

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