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31 de diciembre 2007 - 00:00

Bergoglio y Michetti, en misa por Cromañón

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Jorge Bergoglio encabezó ayer una misa por el tercer aniversario de la tragedia de Cromañón. La macrista Gabriela Michetti siguió su homilía en primera fila.
Había más gente dentro de la Catedral Metropolitana que en la Plaza de Mayo, donde trabajadores del casino flotante y víctimas de la tragedia de Cromañón confluyeron ayer para protestar frente a la Casa Rosada y a la Legislatura porteña. Familiares, sobrevivientes y amigos de los 194 muertos por el incendio del local del barrio de Once presenciaron una dura homilía de Jorge Bergoglio donde se reclamó que la Justicia actúe con más velocidad y de manera independiente, en el tercer aniversario de la tragedia.

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El ala central y las dos laterales de la Catedral se colmaron de carteles, fotos y remeras con imágenes de las víctimas, la mayoría adolescentes. En un clima de calma y congoja, alejado de las típicas celebraciones de fin de año, los familiares buscaron consuelo en las palabras del arzobispo de Buenos Aires: «Los intereses escondidos y la Justicia lenta son cómplices de esta tragedia». Esta vez Bergoglio abandonó la metáfora y los mensajes cifrados en clave bíblica para reclamar que el Poder Judicial avance en el juicio por el incendio del local República de Cromañón, que tras la excarcelación de Omar Chabán no tiene ningún detenido. El jueves pasado, el ex jefe de Bomberos porteño, Roberto Corbellini, el oficial Marcelo Nodar y el empresario de agencias de seguridad, Rubén Fuente, fueron condenados por cohecho en la entrega de habilitaciones irregulares.

Sólo Aníbal Ibarra, hoy nuevamente ingresado en la Legislatura por el voto popular, sufrió un castigo político-institucional al haber sido destituido de su cargo de jefe de Gobierno porteño. Pero el drama humanitario que significó ese incendio no tuvo ayer ningún eco en el gobierno de Cristina de Kirchner, quien desde El Calafate no envió a ningún representante para presenciar la misa de Bergoglio. Sólo la vicejefa de la Ciudad de Buenos Aires, Gabriela Michetti; el neomacrista Helio Rebot y la defensora del pueblo porteña, Alicia Pierini, se acercaron a escuchar la homilía del jefe del Episcopado.

Bergoglio rindió especial homenaje al «llanto de las madres» pero también recordó «el llanto que todavía no fue, abroquelado por el egoísmo, la cosa propia y la falta de solidaridad. Ese llanto falta todavía». El reclamo del jesuita apuntó especialmente a la Justicia pero también al egoísmo «del dinero y del poder». La homilía también tuvo un párrafo aparte para los trabajadores del casino flotante, sus puestos de trabajo.

Cerca de la puerta, el piquetero Raúl Castells se camuflaba entre los presentes y pedía guardar respeto a quienes intentaban fotografiarlo.

«Buenos Aires no lloró lo suficiente», reclamó en otro pasaje Bergoglio, en referencia a la muerte de los jóvenes, e instó a los padres de las víctimas a «luchar por la justicia».

Durante la homilía que encabezó en la catedral metropolitana, el cardenal, acompañado por el obispo de Gualeguaychú, Jorge Lozano, sostuvo que «Buenos Aires necesita hambre y sed de justicia».

Previamente, todas las iglesias de esta capital dieron 194 campanadas en homenaje a las víctimas del local bailable Cromañón, en la peor tragedia ocurrida en Capital Federal por causas no naturales.

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