Gabino Tapia, ministro de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, aseguró que el traslado de los detenidos de la cárcel de Devoto al nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz tiene como objetivo “cumplirle a los vecinos” y sacar el penal del centro del barrio. La definición llega después de la firma del acta de recepción provisoria del complejo, que habilita una nueva etapa para avanzar con la mudanza de internos y la desocupación del establecimiento ubicado en Villa Devoto.
“El objetivo era cumplirle a los vecinos de Devoto, sacar la cárcel de su barrio, del centro de la Ciudad”, sostuvo Tapia durante una entrevista radial, en la que explicó que el nuevo establecimiento de Marcos Paz tendrá capacidad para 2.240 personas y permitirá trasladar a los detenidos que hoy permanecen alojados en Devoto.
La firma del acta fue encabezada por el Gobierno nacional y la Ciudad. Participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. También estuvieron el ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques; el ministro de Seguridad porteño, Horacio Giménez; y el propio Tapia, entre otros funcionarios.
Devoto: traslado, comando unificado y futuro del predio
Tapia explicó que el proceso no será inmediato ni improvisado. Para organizar la mudanza, el Ministerio de Seguridad Nacional dispuso la creación de un Comando Unificado Federal, integrado por el Servicio Penitenciario Federal y las fuerzas federales, encargado de planificar, coordinar y ejecutar los traslados.
El operativo deberá contemplar el perfil de los internos, los recorridos, la prevención de riesgos y los mecanismos de respuesta ante eventuales contingencias. Según la comunicación oficial, el objetivo es que el traslado se desarrolle con control y seguridad en cada una de sus etapas.
El ministro porteño también señaló que las plazas disponibles en Marcos Paz permitirán aliviar la situación de detenidos alojados en comisarías porteñas, uno de los problemas que la Ciudad viene señalando desde hace tiempo por el impacto que genera sobre la seguridad, el funcionamiento policial y las condiciones de alojamiento.
Respecto del destino del predio de Devoto, Tapia evitó anticipar una definición cerrada y remarcó que deberá ser la Legislatura porteña la que determine qué uso tendrá ese terreno una vez concretada la salida de los internos.
En principio, se especula con la posibilidad de que se convierta en espacios verdes para los vecinos de Devoto, aunque también podría destinarse a emprendimientos privados.
Una demanda histórica de los vecinos
El cierre de la cárcel de Devoto es un reclamo de larga data de los vecinos del barrio. El penal funciona en una zona urbana consolidada y, durante años, distintos gobiernos prometieron su traslado sin lograr completarlo.
Jorge Macri sostuvo que la entrega de la nueva cárcel de Marcos Paz permite avanzar hacia el “cierre definitivo” de Devoto y lo presentó como parte de un trabajo conjunto entre Nación y Ciudad. El Gobierno porteño afirmó que la obra permitirá cumplir “un reclamo histórico” del barrio.
El nuevo complejo, ubicado en la provincia de Buenos Aires, fue presentado como el destino de la población alojada en Devoto. La recepción provisoria constituye una etapa del proceso de mudanza, que incluye la preparación de las instalaciones y la planificación del operativo de traslado.
Reforma del Código Contravencional
Durante la entrevista, Tapia también defendió el proyecto de reforma del Código Contravencional enviado por el Gobierno porteño a la Legislatura. Según planteó, la iniciativa forma parte de una agenda orientada a que quienes incumplen normas de convivencia tengan consecuencias.
“Son acciones que venimos realizando en la Ciudad para que aquel que no cumpla la ley tenga consecuencias, para seguir ordenando la ciudad y, en definitiva, darle una mejor calidad de vida a los porteños”, afirmó.
La reforma está estructurada en cuatro ejes: bajar de 18 a 14 años la edad de responsabilidad para contravenciones, incorporar nuevas figuras, agravar sanciones y eliminar mecanismos sustitutivos de penas.
Tapia sostuvo que el debate legislativo “va a dejar las posturas muy claras” y lo resumió en una pregunta política: “De qué lado querés estar, de aquel que cumple la ley o de aquel que no la cumple y no tiene consecuencias”.
Menores, delitos digitales y sanciones más duras
Uno de los puntos principales del proyecto es que las personas de entre 14 y 17 años puedan recibir sanciones por contravenciones bajo un régimen especial. Hoy, el Código Contravencional fija la responsabilidad a partir de los 18 años.
“Aquel que cometía una contravención y era menor de 18 años no podía ser sancionado. Eso lo bajamos a 14, lo adecuamos a la ley nacional”, explicó Tapia.
La propuesta también incorpora nuevas contravenciones vinculadas a problemas que, según el Gobierno porteño, hoy no tienen una herramienta específica en la normativa local. Entre ellas aparecen phishing, deepfakes, difusión de imágenes sin consentimiento, suplantación de identidad, acoso y seguimiento en la vía pública.
Tapia señaló que muchas de esas conductas deberían estar reguladas por el Código Penal, cuya reforma corresponde al Congreso nacional, pero sostuvo que la Ciudad busca darles herramientas a los jueces porteños mientras se discuten cambios de fondo.
Alcohol al volante, marchas y trapitos
El tercer eje del proyecto apunta a endurecer multas y días de arresto para distintas contravenciones. Tapia mencionó que la sanción por conducir bajo los efectos del alcohol podría llegar a $7 millones si la reforma se aprueba.
También defendió la incorporación de sanciones para quienes lleven elementos que puedan alterar la seguridad pública durante una movilización. “Si vas a una marcha con una bomba molotov o con un palo, también vas a ser sancionado”, advirtió.
El ministro vinculó la reforma con modificaciones recientes impulsadas por la Ciudad sobre los cuidacoches. Recordó que la Legislatura ya aprobó cambios para incorporar penas de arresto frente a casos de extorsión en la vía pública. “Siempre se hacían operativos de trapitos, pero no tenías una pena de arresto. La pena que tenías era de multa”, sostuvo.
La discusión por el nuevo Código Contravencional comenzará ahora en la Legislatura porteña, mientras Nación y Ciudad avanzan con la planificación del traslado de internos desde Devoto hacia Marcos Paz.