Una curiosa iniciativa de reciclaje comenzó a llamar la atención en El Cairo, Egipto, donde unas máquinas reciben botellas de plástico y latas vacías y entregan puntos que después pueden convertirse en saldo para el celular o dinero. El sistema busca incentivar a los ciudadanos a separar los residuos y llevarlos a estos equipos en lugar de arrojarlos a la basura.
La experiencia tomó una dimensión inesperada después de que instalaran dos máquinas en el distrito de Dokki, una zona donde también trabajan los tradicionales recolectores de residuos conocidos como zabaleen.
La llegada de la tecnología generó una disputa por el acceso a los materiales reciclables y obligó a las autoridades a buscar una forma de integrar a los trabajadores al nuevo sistema.
El insólito truco urbano para sumar saldo a tu teléfono mientras reciclás
El funcionamiento es sencillo: la persona coloca una botella de plástico o una lata vacía en la máquina y el dispositivo identifica el envase para asignarle una determinada cantidad de puntos. Después, el usuario proporciona su número de teléfono para que el sistema registre la recompensa.
La cantidad de puntos depende del tipo y tamaño del envase. Una botella plástica pequeña suma un punto, mientras que una botella grande de un litro o una lata metálica otorgan dos puntos. De esta manera, los residuos reciclables se convierten en una pequeña recompensa económica.
Los puntos se acumulan entre distintos usos y, al alcanzar 100 puntos, se pueden obtener 10 libras egipcias. La recompensa puede entregarse como crédito telefónico o mediante una billetera móvil, según el mecanismo disponible.
Cuánto pagan por lata y botella: la tabla de puntos que se volvió viral
- botella plástica pequeña: 1 punto
- botella plástica grande 1 litro: 2 puntos
- lata de aluminio: 2 puntos
- 100 puntos acumulados: 10 libras egipcias
La diferencia hace que las latas y las botellas grandes tengan el doble de valor que una botella plástica pequeña. Para alcanzar los 100 puntos solamente con envases que entregan dos puntos, serían necesarias 50 unidades. Si todas fueran botellas pequeñas, habría que reunir 100.
La iniciativa comenzó como una prueba para incentivar la recuperación de materiales que pueden volver al circuito productivo. Según reportes locales, las máquinas instaladas en Dokki generaron una importante participación de vecinos y fueron utilizadas incluso por personas que comenzaron a juntar botellas específicamente para llevarlas a los equipos.
El proyecto está a cargo de ZeroPrime Technologies, una empresa fundada por Eslam El-Refaey. El emprendimiento pretende llevar el sistema mucho más allá de esta prueba y apunta a instalar 20.000 máquinas en Egipto para 2030.
La insospechada controversia que provocaron dos máquinas en plena calle
El problema apareció porque las máquinas comenzaron a competir por los mismos residuos que durante décadas fueron recolectados por los zabaleen, una comunidad que cumple un papel fundamental en el sistema informal de residuos de El Cairo. La instalación en un espacio público de Dokki fue interpretada como una amenaza para una actividad de la que dependen numerosas familias.
Los recolectores cuestionaron que el nuevo sistema tecnológico no los hubiera incorporado desde el comienzo. La discusión llegó incluso a los medios y puso sobre la mesa un problema más amplio: cómo modernizar la gestión de residuos sin desplazar a quienes ya realizan buena parte del trabajo de recolección y reciclaje.
La controversia llevó a las autoridades de la gobernación de Giza a buscar una solución. Según Reuters, se acordó que los propios zabaleen puedan vaciar las máquinas y adquirir el material acumulado, mientras que las autoridades trabajan en una integración más amplia del sistema.