Fernando Mall, uno de los amigos que acompañaba en sus vacaciones a Ariel Malvino, el joven turista asesinado en un balneario del sur de Brasil, aseguró hoy que hará "todo lo posible para que se haga justicia", y sostuvo que el proceso podría ser más difícil porque los acusados son "hijos del poder" de la provincia de Corrientes.
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Sobre los siete jóvenes correntinos a quienes la Justicia brasileña investiga en relación al hecho, afirmó que "son hijos del poder y pueden poner un par de trabas más que la gente común como nosotros", pero a pesar de ello enfatizó: "vamos a hacer todo lo posible para que se haga justicia".
En declaraciones formuladas en la puerta de su casa, en el barrio porteño de Villa Urquiza, Mall dijo que conocía a Malvino "desde cuarto grado" de la escuela primaria, y que hicieron toda la secundaria juntos, aunque esta era la primera vez que iban de vacaciones juntos.
Sobre el episodio en el que mataron a su amigo, Mall dijo que vio la pelea de lejos, y que recién se enteró lo que pasó cuando lo fueron a buscar para informarle que Malvino estaba seriamente herido y que había sido trasladado a un hospital.
Aseguró luego que el grupo que integraba Ariel era "muy tranquilo", y que no se metían en peleas.
"Nosotros éramos de los que salen corriendo cuando hay trompadas", afirmó Mall, y sostuvo que su amigo quedó involuntariamente en el medio de una pelea "y la ligó de rebote".
Agregó que, según le relataron testigos presenciales del episodio, Malvino gritó "paren" a quienes se estaban peleando, y que eso desencadenó la mortal agresión.
Mall dijo luego que "la ambulancia tardó entre media hora y 40 minutos" para llegar a asistir al joven herido, y que "el hospital más cercano estaba como a 40 minutos" de viaje.
Finalmente, criticó a la policía local porque recién llegó al lugar de la pelea a los veinte minutos, pese a que el patrullero "estaba a tres cuadras, como mucho".
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