26 de diciembre 2008 - 00:00
Cine de lujo ofrece butaca de piel, sushi y champagne francés
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Las elegantes butacas del Astor
El catering -con menús cinematográficos, del "Cinecittá" con terrina de anguila y vieiras gratinadas, al Babelsberg de medallón de cerdo y sushi- se suma al total, lo mismo que los "longdrinks" o copa de "Veuve Clicquot" que uno decida tomarse.
Si uno se conforma con el cóctel de bienvenida y alguna tarta, servida en la mesita junto a la butaca, la sesión sigue siendo asequible. Si se entra en el cine con hambre, la cosa puede salir bastante más cara -unos 15 euros, por un mini-menú, entre 120 y 200 euros, por el champagne francés, por supuesto servido en cubitera-.
"Nosotros con el café y una porción de pastel vamos bien", comenta Antje Strube, jubilada que acude al cine la tarde de Navidad con su hijo, un dentista que trabaja en Cottbus, una ciudad del este profundo alemán. "Algo de lujo para aliviar mi exilio", añade éste.
En la Ku'Damm, en el barrio burgués de Charlotenburgo, se alternan nombres de lujos -como Cartier y Channel- con las grandes superficies comerciales.
El público del "Astor" en estas festividades es asimismo variado: matrimonios acomodados, el formato madre-hijo de los Strube, y una vistosa representación de la comunidad gay berlinesa.
"Nuestra oferta es para todo tipo de público", explica el propietario. Es la primera sala comercial de estas características de la capital alemana, a modo de experiencia piloto, añada Flebbe.
Un discreto equipo de camareros y camareras sirve las copas, tartas y resto de especialidades en las mesitas junto a la butaca en la aproximadamente media hora previa al pase de la película -o sea, durante los anuncios-. En cuanto se apaga la luz acaba el catering.
La película pensada para el estreno viene como anillo al dedo: "Australia", el dramón dirigido por Baz Luhrmann, con Nicole Kidman y Hugh Jackman, un cine en gran formato de 166 minutos algo desfasado que estas fechas y en butaca abatible se digiere bien.
Convertir el "Filmpalast" en el "Astor Lounge" ha costado 800.000 euros. El interior conserva el aspecto de sala clásica y elegante, ahora enriquecida con los asientos de piel y el espacio extra.
"Hasta mi hijo ha podido extender las piernas a placer y dormir a gusto en un veinte por ciento de la película", comenta al final de la señora Strube, cuyo dentista mide aproximadamente dos metros.


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