13 de agosto 2026 - 11:18

Cómo es el tratamiento de fecundación in vitro para quedar embarazada: ¿hay riesgos para mujeres de edad avanzada?

El procedimiento combina estimulación ovárica, extracción de óvulos, fecundación en laboratorio y posterior transferencia de embriones al útero.

A mayor edad, disminuye la reserva ovárica y aumentan las probabilidades de aborto espontáneo o complicaciones gestacionales.
A mayor edad, disminuye la reserva ovárica y aumentan las probabilidades de aborto espontáneo o complicaciones gestacionales.

Una mujer de 62 años se convirtió en madre de su primer hijo luego de atravesar un tratamiento de fecundación in vitro. El bebé, llamado David, nació en el Hospital San Felipe de San Nicolás de los Arroyos, pesó 2,750 kilos y se encontraba en buen estado de salud.

Según contó Mabel a "El Norte", el embarazo se logró mediante un tratamiento realizado en Rosario. La obstetra Romina Ruffini señaló que la gestación transcurrió con normalidad y que la paciente cumplió con todos los controles indicados. El recién nacido permaneció inicialmente en Neonatología mientras su madre se recuperaba de la cesárea.

El caso es excepcional por la edad de la mamá, pero la fecundación in vitro es una técnica médica utilizada desde hace años para tratar distintos problemas de fertilidad. El procedimiento permite fecundar un óvulo con un espermatozoide en un laboratorio y posteriormente transferir el embrión al útero.

Qué es la fecundación in vitro

La fecundación in vitro, conocida como FIV, es una técnica de reproducción asistida en la que la unión entre el óvulo y el espermatozoide se produce fuera del organismo, en un laboratorio.

Una vez obtenido el embrión, los especialistas evalúan su evolución y pueden transferirlo al útero para intentar conseguir la implantación y el embarazo.

Este procedimiento puede indicarse ante problemas en las trompas de Falopio, alteraciones de la ovulación, endometriosis, determinados problemas relacionados con el esperma, infertilidad sin causa identificada o cuando existe riesgo de transmitir determinadas enfermedades genéticas.

También puede ser una alternativa cuando la edad dificulta la concepción y en situaciones en las que se necesita recurrir a óvulos, espermatozoides o embriones donados.

La FIV no significa que el embarazo esté garantizado. La respuesta al tratamiento y las posibilidades de conseguir un nacimiento dependen, entre otros factores, de la reserva ovárica, la calidad de los óvulos y embriones, la causa de infertilidad y el estado general de salud.

Cómo es el proceso para un posible embarazo

Antes de llegar a la instancia de colocar un embrión en el útero, existe una serie de estudios y procedimientos destinados a conseguir óvulos, fecundarlos en el laboratorio y seleccionar el momento adecuado para realizar la transferencia.

De acuerdo a lo que explica la Clínica de Fertilidad y Medicina Reproductiva In Vitro Buenos Aires se tiene que seguir estos pasos:

1. Evaluación médica previa

El equipo especializado analiza la situación reproductiva de la paciente y determina si la FIV es una alternativa adecuada. Entre los estudios pueden incluirse análisis de sangre, evaluación de la reserva ovárica, ecografías de los ovarios, estudios del útero y análisis de semen cuando se utiliza esperma de la pareja.

También pueden solicitarse estudios para detectar enfermedades infecciosas y, según el caso, pruebas genéticas.

La evaluación adquiere mucha importancia cuando se trata de una mujer de edad avanzada. La disminución de la cantidad y calidad de los óvulos con el paso de los años puede reducir las probabilidades de obtener embriones capaces de desarrollarse correctamente.

Además, puede estar relacionar con un aumento del riesgo de aborto espontáneo.

2. Estimulación de los ovarios

En un ciclo natural suele madurar un solo óvulo. En la FIV se administran medicamentos hormonales para estimular los ovarios y conseguir que varios folículos, que son las estructuras que contienen los óvulos, se desarrollen al mismo tiempo.

Para esto, a partir del inicio de la menstruación se indica por aproximadamente 10 días unas inyecciones de auto aplicación subcutáneas.

Durante esta etapa se realizan controles mediante ecografías transvaginales y análisis de sangre para comprobar cómo responden los ovarios y ajustar la dosis si es necesario. Esta fase suele extenderse durante una o dos semanas, aunque la duración puede variar según cada paciente.

3. Extracción de los óvulos

Cuando los folículos alcanzan el desarrollo esperado, se administra una medicación para completar la maduración de los óvulos y se programa la extracción.

El procedimiento, denominado aspiración folicular o recolección de óvulos, se realiza con una aguja fina guiada mediante ecografía. El especialista accede a los folículos a través de la vagina y aspira su contenido para recuperar los óvulos.

La intervención suele hacerse con medicación para evitar el dolor y dura aproximadamente unos minutos. Después pueden aparecer molestias abdominales, presión o cólicos leves.

Aunque es un procedimiento habitual, existen posibles complicaciones, como sangrado, infección, lesiones o reacciones relacionadas con la anestesia.

4. Obtención y preparación de los espermatozoides

El esperma puede proceder de la pareja o de un donante. Cuando se utiliza una muestra de semen, el laboratorio separa los espermatozoides y selecciona los que presentan mejores características para intentar la fecundación.

Si existe una cantidad muy baja de espermatozoides o problemas en su movilidad, los especialistas pueden recurrir a una técnica denominada inyección intracitoplasmática de espermatozoides, conocida como ICSI. En este procedimiento se introduce directamente un único espermatozoide dentro de un óvulo maduro.

5. Fecundación en el laboratorio

Los óvulos maduros se colocan junto con los espermatozoides en condiciones controladas para favorecer la fecundación. En otros casos se utiliza directamente la ICSI.

Una vez que un óvulo es fecundado comienza el desarrollo embrionario. El laboratorio controla los embriones durante los días siguientes para comprobar cuáles evolucionan adecuadamente. Generalmente, los embriones continúan desarrollándose durante varios días antes de decidir los que serán transferidos.

En determinados casos pueden realizarse estudios genéticos previos a la transferencia. Estas pruebas permiten analizar algunas alteraciones genéticas o cromosómicas específicas, aunque no permiten descartar todos los posibles problemas de salud.

6. Preparación del útero y transferencia

Una vez seleccionado el embrión que será transferido, se coloca mediante un catéter delgado que atraviesa la vagina y el cuello uterino hasta llegar al útero. El procedimiento generalmente no requiere cirugía y puede producir solamente molestias o cólicos leves.

El objetivo es que el embrión se adhiera al revestimiento interno del útero y continúe allí su desarrollo. Los embriones que no se transfieren pueden conservarse mediante congelación para utilizarlos posteriormente, de acuerdo con las decisiones médicas y personales.

7. Espera y prueba de embarazo

Después de la transferencia comienza el período de espera hasta comprobar si se produjo la implantación. Durante este tiempo puede indicarse progesterona para favorecer el mantenimiento del revestimiento uterino.

Aproximadamente entre 12 y 14 días después de la transferencia se realiza una prueba para determinar si existe embarazo. Si el resultado es positivo, comienzan los controles obstétricos.

Qué riesgos hay en mujeres de edad avanzada

La edad avanzada no quiere decir que un embarazo necesariamente vaya a presentar complicaciones, pero sí modifica las probabilidades.

Uno de los principales factores es la disminución de la cantidad y calidad de los óvulos. La fertilidad comienza a reducirse con la edad, al igual que la calidad de los óvulos, lo que puede dificultar la fecundación y aumentar la posibilidad de alteraciones cromosómicas y aborto espontáneo.

A su vez, presentan una mayor probabilidad de desarrollar presión arterial elevada y complicaciones relacionadas con ella. Entre ellas se encuentra la preeclampsia, un trastorno que puede afectar la salud de la madre y del bebé y requiere controles médicos durante la gestación.

Otro riesgo que aumenta es la diabetes gestacional. Se trata de una alteración de los niveles de glucosa que aparece durante el embarazo que, cuando no se trata adecuadamente, puede aumentar el peligro de crecimiento excesivo del bebé, presión arterial alta o parto prematuro.

Relacionado a esto último, los bebés concebidos mediante reproducción asistida pueden presentar un bajo peso al nacer. Este es todavía más relevante cuando se produce un embarazo múltiple.

Los medicamentos utilizados para estimular los ovarios pueden provocar, en casos poco frecuentes, el síndrome de hiperestimulación ovárica. Esta complicación provoca que los ovarios aumenten de tamaño y puede generar acumulación de líquido, dolor y distensión abdominal.

En sus formas más graves puede producir aumento rápido de peso, disminución de la cantidad de orina, náuseas, vómitos y dificultad para respirar. Si bien la mayoría de los casos son leves, algunas pacientes requieren tratamiento hospitalario.

La FIV también puede asociarse con un pequeño riesgo de embarazo ectópico, situación en la que el embrión se implanta fuera del útero, generalmente en una trompa de Falopio. Esa gestación no puede continuar normalmente y requiere atención médica.

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