Las manchas, el salitre, la pintura descascarada y el revoque deteriorado en la parte inferior de una pared pueden ser consecuencia de la humedad ascendente desde el suelo. Cuando ese es el origen, existe una alternativa para no picar grandes superficies o hacer un gran trabajo de construcción: generar una barrera química adentro de la pared.
El procedimiento consiste en hacer una línea de perforaciones en la zona baja de la pared e introducir un producto hidrorrepelente que se dispersa por la mampostería. El objetivo es formar una barrera horizontal que interrumpa el recorrido del agua por capilaridad.
Esta técnica no sirve para cualquier mancha de humedad. Una pérdida de una cañería, una filtración lateral que viene del exterior o un problema de condensación necesitan otro tratamiento. Antes de intervenir, hay que determinar que el agua efectivamente asciende desde el terreno.
La técnica de inyección química para frenar la humedad
La inyección química busca reemplazar o complementar la función de una capa aisladora horizontal que está ausente, deteriorada o no funciona como debería. En lugar de abrir una zanja en toda la pared, se trabaja sobre una junta de mortero ubicada cerca del nivel del piso.
Uno de los sistemas disponibles en Argentina es SikaMur InjectoCream-100, una crema monocomponente a base de silanos que se aplica mediante perforaciones horizontales. Al introducirse en la mezcla de asiento de los ladrillos, el producto se dispersa y genera una barrera repelente al agua que bloquea el ascenso capilar. Está indicado para ladrillos macizos y huecos, muros con cámara de aire y paredes de piedra.
La principal diferencia frente a una reparación tradicional está en el nivel de intervención. No hace falta retirar una franja completa de ladrillos para poner una nueva aislación física. La barrera se genera dentro del propio muro, por lo que la obra queda concentrada en una línea de trabajo. El producto no se inyecta bajo presión y tampoco requiere una bomba especial. Se usa una pistola aplicadora.
Herramientas y materiales esenciales para el tratamiento
Para este tipo de intervención se necesita una perforadora o taladro, una mecha de 12 milímetros de diámetro, una pistola de aplicación para el cartucho y un equipo capaz de eliminar el polvo del interior de los agujeros, como un compresor de aire o soplador.
También hace falta el producto para crear la barrera antihumedad y un mortero apropiado para cerrar posteriormente las perforaciones. Si el revoque está deteriorado por la humedad y las sales, va a ser necesario contar con materiales para reconstruir esa terminación una vez finalizado el proceso de secado.
Preparación de la pared: perforación y limpieza de los orificios
La preparación empieza retirando zócalos, revoques, yesos y restos de material hasta llegar a la superficie original y localizar la junta de mortero donde se va a hacer la intervención. Si existen sectores afectados por sales o desprendimientos, se recomienda retirar el material deteriorado por encima de la línea de aplicación para evitar reconstruir sobre una base dañada.
La línea de perforaciones debe quedar horizontal, directamente sobre la mezcla de asiento entre los ladrillos y a unos 15 centímetros por encima del nivel del suelo. Los agujeros tienen que ser de 12 milímetros de diámetro y estar separados por un máximo de 12 centímetros.
La profundidad cambia según el espesor de la pared. En un muro de 10 centímetros se perforan 9 centímetros. En uno de 15, 13 centímetros. En uno de 20, 18 centímetros. En uno de 30, 27 centímetros, y en uno de 45 centímetros, 41 centímetros. Para otros espesores, la indicación es dejar aproximadamente 4 centímetros hasta la cara opuesta.
Aplicación del producto impermeabilizante y tiempos de secado
Con los orificios hechos, se introduce la crema mediante la pistola aplicadora. El producto debe colocarse siguiendo las indicaciones de su fabricante y respetando la profundidad de cada perforación. Aclaración importante: la intervención química no significa que la pared vaya a quedar seca inmediatamente. La barrera corta el ingreso de nueva humedad desde el terreno, pero el agua que ya está acumulada dentro de la pared se evapora progresivamente.
Una vez controlado el ascenso, los agujeros pueden cerrarse con un mortero adecuado y se puede avanzar con la reconstrucción de la pared. Conviene esperar a que el soporte evolucione favorablemente antes de pintar o poner terminaciones definitivas. Las sales que dejó el agua durante el período de humedad también pueden haber deteriorado el revoque, por lo que pintar por encima no resuelve el problema.
La ventaja de esta alternativa es que permite intervenir sobre la causa del ascenso sin derribar grandes sectores de mampostería. Pero el resultado depende de que el diagnóstico sea correcto y de que las perforaciones, el consumo y la aplicación respeten las especificaciones del sistema elegido.