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26 de marzo 2015 - 18:31

Copiloto, tecnología y seguridad: todo condujo a la muerte

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Por Ricardo Oliveros.- Las primeras conclusiones del fiscal Brice Robin, son tan contundentes que estremecen. El copiloto del Airbus A-320 tuvo la intención de estrellar el avión. "Andreas Lubitz accionó el botón de descenso de manera voluntaria", sentenció la letrada. Aunque los investigadores aeronáuticos no se han expedido y anticiparon que los resultados finales del audio de la caja negra hallada podrían llevar semanas y meses, el fiscal ya emitió una opinión fundamentada en estas grabaciones sonoras.

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El copiloto aprovechó el momento en que el comandante se retiró momentáneamente, luego de realizar un chequeo con su compañero del futuro aterrizaje que nunca sucedería. A Andreas Lubitz le bastaron ocho minutos para cometer su siniestro propósito, hasta ahora, sólo bajo la hipótesis del suicidio. Vanos fueron los intentos del capitán Patrick Sonderheimer de volver a ingresar. La cabina estaba cerrada y bloqueada.

Desde el 11-S la tecnología aplicada en los aviones y los protocolos de seguridad para el ingreso a la cabina cambiaron rotundamente para evitar posibles nuevos atentados. Sin imaginarlo, el avance se volvió una trampa mortal como en el caso del avión de Germanwings, en que un piloto solo en el copkit -naturalmente fuera de sí - toma posesión de la aeronave.

En esta nota mostramos un video de capacitación de la tripulación de cabina y los auxiliares en cómo proceder para ingresar a la cabina. Sugerimos luego de leer el texto visualizar el material para entender mejor por qué el piloto nunca pudo volver a ingresar al copkit.

En la primera parte del video se puede ver que la puerta de acceso es blindada, tiene un triple cierre eléctrico, dispositivos e interruptores que permiten desde el interior la apertura, visor, alarmas lumínicas y audibles y un teléfono o interfaz que permite la comunicación.

En la segunda parte del material se observa cómo es el proceder a la hora de querer ingresar a la cabina, cuál es la manera correcta y qué tiene que hacer la persona que está fuera, si en ése protocolo cometió un error, cómo corregirlo, de manera que el piloto entienda que no hay ningún riesgo. Habrá botones que apretar, luces y sonidos que aparecerán en escena y el consecuente desbloqueo de la puerta blindada. Todo tiene un por qué y un breve lapso de tiempo de duración.

En el final del video se observa cómo debe actuar un auxiliar en el caso que se presente una emergencia en los pilotos, por ejemplo que ambos estén inconscientes. Ese tripulante podrá ingresar al copkit pese a que estaba bloqueado el ingreso activando un código de emergencia. Vale aclarar, puede desactivarlo si desde el interior no se acciona lo contrario.

El comandante del Airbus quiso volver a entrar a la cabina. Pero le fue impedido el acceso. Sabía fehacientemente que se desactivó el piloto automático que regía el vuelo de crucero. La meteorología no era adversa. El avión estaba con una inclinación marcada de descenso. Debajo estaban Los Alpes que obligaban a sostener una altura importante para evitar un siniestro. Primero habrá tenido que creer lo increíble. Seguramente pensó que a su copiloto le sucedía algo grave. Intentó tener una respuesta desde el interior sin éxito. ¿Por qué no responde? El fiscal dijo que en la grabación se oía una respiración humana hasta el impacto... Los pasajeros, en un consuelo que obviamente no alcanza- sólo fueron conscientes de lo que ocurría en el último momento.

El ejemplo trágico de Germanwings marca un precedente contundente, no sólo por el desenlace, sino además porque no se evitó. La junta de investigadores y la justicia francesa, exigirán respuestas de por qué este copiloto estuvo al mando de un avión con ciento cincuenta personas a bordo. ¿Nunca mostró un indicio de su propósito? ¿Nada lo delató? ¿Por qué los superiores y psicólogos que lo contrataron no sabían realmente qué tipo de empleado incorporaban en la empresa?

Lo que se ideó para asegurar los aviones en contra de secuestros y atentados cumplió su cometido, es un sistema inviolable y extremo que no pudo ser alterado. Pero no previno esta increíble posibilidad.

La aeronáutica tiene ahora otro desafío por delante. Deberá corregir errores y perfeccionar protocolos. Naturalmente también los esfuerzos se centrarán en la selección y capacitación de pilotos, auxiliares y técnicos. Si bien ha habido accidentes similares al del Airbus, éste ha impactado hondo en la sociedad mundial y tienen que haber resultados pronto. Seguramente la aviación sabrá encontrarlos.

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