17 de enero 2007 - 00:00
Crimen en patrullero: policía dice que fue un tiro accidental
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Regalía dijo que "vio que el adolescente había pasado las manos esposadas por debajo de sus pies, por lo que éstas quedaron esposadas adelante", explicó el informante.
La fuente reveló que el policía declaró que "durante el viaje a la comisaría, el menor quiso manotearle el arma reglamentaria, por lo que comenzaron a forcejear".
"Afirmó que mientras lo retenía con su mano izquierda, con su mano derecha extrajo su arma reglamentaria para alejarla del detenido, pero en el forcejeo el arma se accionó e hirió al adolescente", relató la fuente a esta agencia.
Regalía declaró a los fiscales María Laura De Gregorio y Sergio Delucis que "no quiso matarlo y que el disparo fue accidental", dijo e vocero.
Hasta el momento, además de Regalía, otros cinco policías están detenidos por el crimen de Barzábal, acusados del delito de encubrimiento agravado, ya que "plantaron" un arma de fuego en el patrullero para simular que el detenido estaba armado y que no al estar esposado por ser menor, quiso usar el arma para fugar.
El hecho que se investiga ocurrió el 10 de enero último, cuando Doratto llegó a su casa ubicada en las calles 68 bis y 160 de Los Hornos y los vecinos le advirtieron que había dos jóvenes en su interior presuntamente robandole.
El policía alcanzó a ver a los dos jóvenes cuando escapaban de su casa y logró detener a uno de ellos, identificado como Damián Barzábal, de 17 años.
Doratto pidió ayuda a la seccional local y un móvil, con Regalía y el sargento Christian Gutiérrez, ahora también detenido, a bordo fue a buscar al apresado para trasladarlo a la seccional.
Durante el viaje en móvil, el joven recibió un disparo en la cabeza que partió de la pistola de Regalía quien lo trasladó agonizante a dos hospitales para su atención pero finalmente falleció.
Según la versión policial, el chico no había sido esposado y dentro del patrullero extrajo un arma de fuego con la que quiso fugar, pero al forcejear con Regalía resultó herido por él.
Sin embargo, esa hipótesis comenzó a resquebrajarse cuando el propio Doratto declaró a la justicia y, ante la prensa, que el detenido fue esposado y que el mismo se encargó de revisar si estaba armado y no lo estaba.
Posteriormente una investigación de Asuntos Internos determinó que el arma calibre 32 que "plantaron" en el patrullero había sido secuestrada en octubre último, tras la muerte de un vecino de Los Hornos.
El arma pertenecía a Juan Carlos Gallardo, hallado muerto por razones naturales en su vivienda el 11 de octubre de 2006, oportunidad en que el revólver fue secuestrado por efectivos de la seccional local.
Según la investigación policial, el día del secuestro de esa arma prestaban servicios en la dependencia, el capitán Carlos Morales y el teniente primero Iván Martínez, quienes están detenidos por el delito de encubrimiento agravado del crimen de Barzábal y además fueron declarados prescindibles de la fuerza.
Esta evidencia reforzó la hipótesis judicial de que el arma fue "plantada" en la patrulla por los policías con el objeto de intentar demostrar que Barzábal intentó resistirse al arresto con un revólver y por eso fue ejecutado.
Martínez es el sindicado por otro de los imputados -el chofer del patrullero Christian Aníbal Gutiérrez-, de haber dicho la noche del crimen "vamos a plantar un perrito", que en la jerga policial significa colocar un arma en la escena de un crimen o a una persona para comprometerla.
Además, en su declaración, el sargento Christian Gutiérrez, quien conducía el móvil policial, afirmó que luego de producirse el balazo que le aplicaron al joven en la cabeza dentro del móvil, recibió la orden de regresar a la comisaría, en lugar de ir a un hospital.




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