18 de enero 2008 - 00:00

Cristina, caprichosa contra la formalidad

Cristina, caprichosa contra la formalidad
Color y estilo en la última semana, para el guardarropa de Cristina de Kirchner. Una combinación para no pasar inadvertida, que repite con frecuencia las tonalidades llamativas, para su vestimenta y accesorios. Dejó de lado los tailleurs (salvo el miércoles) y hasta lució un modelo repetido, menos formal: blusa de delicado género, mangas largas con puños en las muñecas y falda recta a la rodilla. Eso sí, varió los colores y las texturas, pero desafiando siempre los protocolos de los diseñadores de alta costura, que sugieren para el día tonos pastel.

El viernes pasado prefirió la paleta de turquesa y verde manzana, furor de esta temporada. Los lució en una blusa de gasa de mangas anchas y largas, estampada, pinzada en la delantera y con pequeños botones cuadrados de nácar, que combinó con una camiseta turquesa y una falda recta a la rodilla celeste aguamarina. Completó el look con una gargantilla de turquesas y plata negra, y pendientescolgantes con brillantes. El cabello suelto y raya al costado, maquillaje fuerte, con ojos bien oscuros y labios terracota.

Reapareció en escena el lunes pasado, con una blusa en tono durazno que combinó con un collar de piedras naranja fluorescentes, negras y blancas. Para la reunión en Casa Rosada con Fabiana Ríos, se recogió el pelo como al azar. Maquillaje engamado, anillos y aros de oro amarillo, completaron el look y no faltaron los zapatos estiletos y su rolex presidente.

  • Frunces

  • El martes se decidió por una blusa de raso, color ladrillo a lunares blancos con frunce en la parte superior del hombro, con mangas excesivamente ajustadas y que no lograban un efecto armonioso. Más anchas hubieranpermitido que los movimientos no le generen defectos y arrugas, y hasta luciera su collar de cuatro vueltas de perlas.

    El vestuario del miércoles mereció mayor atención, pero no por que haya sido acertado; por el contrario, pareció una elección poco feliz. Se puso un saco de mangas tres cuartos de raso celeste y cuadrillé amarillo, semejante al estampado de un mantel, inusual dentro del vestuariode la Presidente, que muestra esmero por su apariencia y preocupación por la elección de sus prendas. Labios con gloss, collar de perlas amarillentas y los aros y anillos de oro, completaron con demasiado brillo el atuendo para una jornada diurna.

    Ayer, en cambio, volvió a elegir una blusa casi transparente con dibujos geométricos en verde claro, que combinó con una camiseta blanca escotada. Una superposición que invade los escaparates. Maquillaje engamado y falda terminaron de darle un aire algo sensual.

    Cristina, según los expertos, busca transmitir con su vestimenta seguridad y personalidad fuerte. Se garantiza no dejar de ser el centro de atención y logra al menos diferenciarse de Hillary Clinton o Michelle Bachelet, más tradicionales y formales.

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