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Ese maltrato consistió en aislar a los periodistas de los protagonistas del encuentro y en limitar el acceso a los debates en el salón Versailles del hotel Hermitage.La excepción fue a un grupo de artistas cómicos que hacen parodias periodísticas complacientes con el poder, que sí pudieron ingresar en los lugares de sesión.
Es cierto que la tarea profesional vio en Mar del Plata aumentadas las dificultades de acceso a los funcionarios, algo que ya es habitual con el actual gobierno pero que tampoco ha impedido que los medios transmitan lo que en realidad ocurrió en la cumbre.
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