3 de febrero 2011 - 22:11
Cuando la crítica viaja en dos ruedas
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Fotografías: Gentileza Hugo Serra.
Bárbara Puetz tiene 29 años y empezó a participar en octubre de 2010, cuando la iniciativa cumplía dos años de vida en la Ciudad: "hasta hubo torta con Obelisco", recuerda. Para ella Masa Crítica es sinónimo de solidaridad porque "no está organizada, pero se mueve ordenadamente con la ayuda de todos".
La propuesta de Masa Crítica tuvo gran repercusión en las grandes urbes del mundo. España, Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, Colombia, México, Chile y Brasil son países dónde ya existe Masa Crítica. En nuestro país, además de Buenos Aires, La Plata, Pinamar, Rosario, Mendoza, Mar del Palta y Córdoba son algunas de las ciudades que ya tienen su versión local.
La ayuda de Internet fue fundamental para difundir la iniciativa. La mayoría de los que participan se enteraron de la existencia de Masa Crítica a través de plataformas como Facebook, Twitter, Flickr, YouTube o blogs. El nombre nació de un documental ("Return of the Scorcher") en donde se describe una escena típica del tránsito en China. Allí los ciclistas muchas veces no pueden pasar porque no hay cruces peatonales o semáforos en las esquinas. Para lograr imponerse, los chinos adoptaron una manera para cruzar la calle sin ser embestidos: juntarse, formar una "masa crítica" y avanzar imponiéndose a los autos, colectivos y camiones.
Lejos de utilizar la bicicleta sólo para pasear, la mayoría de los que concurren a Masa Crítica la utilizan para moverse por la Ciudad. "Es mi medio de transporte para ir al trabajo. Me conviene ya que ahorro tiempo, gano comodidad y hago ejercicio", destaca Hugo. "Uso la bicicleta para ir a la facultad, a lo de amigos o a lo de mi familia. Desde que empecé a ir a la Masa dejé el transporte público casi por completo", señala por su parte Ingrid. En tanto, Bárbara la utiliza para moverse "a todos lados" porque cuando viaja en colectivo, subte o taxi "extraño la sensación feliz y relajada de pedalear a mi ritmo", enfatiza.
Sin embargo, los tres destacan que los porteños no están preparados para circular en bicicleta. "Las personas están tomando conciencia de lo bueno que es usar la bicicleta como medio de transporte. Pero es necesario que los automovilistas sean respetuosos con los ciclistas", destaca Bárbara.
En tanto, Ingrid se lamenta por el mal estado de las bicisendas, conocidas también como ciclovías, de la Ciudad de Buenos Aires: "La mayoría de los ciclistas no van a circular por un lugar lleno de obstáculos y baches si la calle está en mejor estado. En una parte de la bicisenda de la calle Potosí hay unos caños atravesados en el cemento que son un peligro y a pesar de las quejas, siguen ahí", apunta la joven. Con respecto a la ciclovías, a Hugo le parece "increíble que haya gente que estacione dentro de los carriles habiendo un cordón delimitador".
Desde el Gobierno porteño señalaron que la Ciudad de Buenos Aires cuenta con 50 kilómetros de bicisendas y que hacia fines del 2011 planean llegar a los 100. En comunicación con este medio, Gustavo Gómez Repetto, vocero de la Secretaría de Transporte de la Ciudad, aseguró que el plan de ciclovías "es parte de una iniciativa para conectar los principales puntos de la ciudad como por ejemplo las estaciones de trenes. Asimismo, destacó el acercamiento con algunos integrantes de Masa Crítica con "quienes tuvimos contacto para conocer sus opiniones e inquietudes sobre el tema".
Debido a la gran cantidad de autos, camiones y colectivos en la Ciudad de Buenos Aires muchos porteños optaron por la bicicleta como medio de transporte. Sin embargo, para ellos no es fácil imponerse en la urbe. De la mano de movimientos como Masa Crítica los ciclistas toman, al menos una vez al mes, el control de las calles y se hacen respetar marcando su propio ritmo dentro del tránsito.





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