23 de octubre 2008 - 00:00
Cuatro detenidos por crimen del ingeniero
-
La Justicia de EEUU absolvió a los cinco argentinos detenidos en Miami por un presunto robo
-
Detuvieron a siete activistas en el Congreso por protestas contra la ley de Glaciares
Los operativos continuaron ayer por la tarde, ya que la Policía procuraba localizar al autor material del crimen y uno de sus principales cómplices y el auto Volkswagen Gol gris con vidrios polarizados que aparentemente utilizó la banda para movilizarse.
Además, el fiscal Garbos ya tiene incorporados a la causa dos identikits de los asesinos realizados sobre la base de los datos aportados por la empleada doméstica de la familia Barrenechea.
En tanto, el Concejo Deliberante de San Isidro realizó ayer al mediodía una sesión extraordinaria en la que se declaró el estado de emergencia de ese partido y los bloques reclamaron más cantidad de policías, patrulleros y la permanencia de los efectivos de Gendarmería Nacional en la villa La Cava.
El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, dijo tras la sesión que para solucionar la problemática actual de San Isidro en materia de seguridad «hay que poner el esfuerzo de todos» y destacó que la declaración de emergencia ya cuenta con «adhesiones de muchos representantes de otros municipios».
«Esperamos que haya una reacción positivade las autoridades, que son las que tienen la responsabilidad primaria», dijo Posse, y añadió que mantiene comunicaciones con el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, «quien agrega cada vez más personal» en el municipio.
Barrenechea fue asesinado el martes a las 6.30 en su casa de Perú 725, de la localidad de Acassuso, a metros de la avenida Del Libertador. Los delincuentes ingresaron con fines de robo a la vivienda donde descansaban el ingeniero, su esposa y sus cuatro hijos.
Se cree que los delincuentes irrumpieron en el lugar tras saltar una reja y por la puerta principal, aunque se desconoce si para entrar utilizaron una copia de las llaves, si destrabaron el pestillo de la puerta mediante una tarjeta plástica o si contaron con la ayuda de alguna persona que les permitió el paso.
Una vez adentro, los asaltantes sorprendieron a la empleada doméstica y se dirigieron a la planta alta, donde se hallaba descansando la familia, a cuyos integrantes amenazaron y exigieron dinero.
En circunstancias aún no establecidas, el ingeniero fue herido a balazos y murió en el lugar, mientras que su hijo mayor, Tomás, fue lesionado en una axila y aún está hospitalizado.
Al ver esta situación, los delincuentes huyeron en un auto que estaba estacionado a pocos metros de la casa asaltada.



Dejá tu comentario