Una tormenta de arena afectó ayer Pekín, al cubrir casas, calles y coches con un polvo marrón, al tiempo que el cielo se tiñó de un amarillo lóbrego. La ciudad presenta un exceso de construcciones, y el clima frío y ventoso tampoco ayuda. Hasta el momento, la capital de China ha registrado 13 días del peor nivel de contaminación, más que el total del año pasado y el punto más alto en seis años.
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