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El Simeiz, con 39 tripulantes a bordo, había atracado en el puerto uruguayo después de seis meses de trabajo en el Océano Atlántico, dedicado a la captura de merluza negra. La tripulación del barco está conformada por navegantes de diversas nacionalidades, entre ellas chinos, indonesios, rusos, ucranianos y un peruano.
El jefe de comunicación de la Armada, Fernando Franzini, explicó que
Varias horas después de ocurrido el accidente, todavía desde el muelle se podía observar una densa humareda que se levantaba desde la embarcación, mientras los bomberos trabajaban para determinar la existencia de fugas de amoníaco, algo que podría agravarse al expandirse por acción del viento.
Los equipos de rescate dijeron que hay «una alta concentración de calor y humo» dentro de la embarcación. En el mismo sentido, señalaron que aún no se sabe el origen del fuego ni el estado de toda la tripulación.
Para evitar problemas mayores ante la posibilidad de escapes de gas amoníaco, el barco -del que salían densas columnas de humo- fue anclado en el antepuerto de Montevideo, donde los bomberos trabajaban desde otras embarcaciones.