Bomberos y policías
trabajan arduamente
para sacar a un
obrero que cayó a un
pozo de tres metros y
quedó sepultado. El
hecho sucedió en un
barrio de Hurlingham
cuando una máquina
excavadora que
removía tierra rompió
accidentalmente un
caño de impulsión
de agua.
Un obrero que trabajaba en la colocación de un conducto cloacal en Hurlingham, murió ayer sepultado por lodo al caer a un pozo de tres metros.
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El cuerpo sin vida de Carlos Serafín, de 37 años, fue encontrado luego de cuatro horas de búsqueda tras la intervención de los bomberos, la Policía, y los propios compañeros de la víctima.
El accidente ocurrió pasadas las 11 cuando Serafín y otro obrero, ambos contratados por la empresa IECSA SA, trabajaban en la instalación de un conducto cloacal.
Atrapado
Una máquina excavadora que removía tierra rompió accidentalmente un caño de impulsión de agua de 350 milímetros, por lo que el terreno cedió y ambos obreros cayeron dentro del pozo.
Uno de los trabajadores consiguió salir antes de que se formara el lodo pero el otro quedó atrapado y su cadáver fue rescatado cuatro horas después. A raíz de la avería, la empresa AySA cortó el suministro de agua a unos 7.000 usuarios.
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