12 de julio 2012 - 14:14
Doble crimen de Cañuelas: piden prisión preventiva para los dos detenidos
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Además, en uno de los allanamientos que se hicieron para detener a Marconi, fueron halladas restos de una campera como la que vestía el asesino y de una zapatilla calcinada que se cree era la que completaba el par de un calzado marca New Balance talle 42 -como el de Chavero- que al homicida se le salió en la huida.
Respecto a esa zapatilla, el fiscal mandó hacer un estudio de ADN para intentar hallar descamaciones de la piel en su interior o en los cordones con el fin de extraer un perfil genético que pueda cotejarse con el de los sospechosos.
Marconi se defendió en una entrevista televisiva en la alcaidía "Roberto Pettinato" de la ciudad de La Plata, donde sostuvo su inocencia.
"Yo soy inocente, no tengo nada que ver. No los mandé a matar, nunca los amenacé. El día que tuve el juicio oral el año pasado, pedí perdón", dijo Marconi al referirse al asalto en el que el 30 de diciembre de 2004 hirió de tres balazos a Marcelo Massa en Cañuelas, hecho por el que estuvo preso más de siete años.
El defensor de Marconi, Rubén Carrazzone, interpuso hoy un "habeas corpus" ante la Cámara de Apelaciones de La Plata para intentar liberar a su cliente, al asegurar que la fiscalía no tiene pruebas para acusarlo del doble crimen.
El hecho ocurrió el domingo 1 de julio alrededor de las 19.30 en el supermercado "Doña Rosa" de los hermanos Marcelo (39) y Leonardo Massa (36), situado en situado en Olavarría e Irigoyen, de Cañuelas.
Hasta allí llegaron dos delincuentes en moto, uno de ellos bajó armado y ejecutó a los Massa de un tiro a cada uno en el tórax, a corta distancia y con una pistola 9 milímetros, tras lo cual huyó sin robar nada junto a su cómplice, que estaba con casco.
La viuda de Leonardo, Fernanda, contó que ella había estado allí hasta 10 minutos antes y que al momento de los crímenes estaban en el local los padres de su marido, un tío y una empleada.
Según la mujer, el delincuente ingresó al comercio a "pedir comida", y una empleada lo mandó a la caja, donde había una cola de cinco personas y su cuñado Marcelo atendiendo.
La viuda relató que, según lo que contó la empleada, cuando la cola se achicó, el delincuente dio la vuelta, se metió en la caja, le dijo a Marcelo algo parecido a "tirate al piso" y luego se escuchó el disparo. Su marido, Leonardo, fue corriendo desde la verdulería, que está en el fondo del negocio, y ahí forcejeó con el delincuente y también recibió un tiro.




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