1 de septiembre 2007 - 00:00

EEUU: renunció el senador republicano envuelto en un escándalo sexual

Larry Craig.
Larry Craig.
El senador republicano estadounidense Larry Craig, conocido por sus posiciones conservadoras y acusado de haber solicitado una relación homosexual en el baño de un aeropuerto, anunció hoy la renuncia a su banca para poder seguir adelante con la batalla judicial para "limpiar" su nombre.

El caso de Craig, el senador por Idaho que en junio último fue detenido en un baño del aeropuerto de Minneapolis, en el estado de Minnesota, por un policía encubierto que lo acusó de haberle solicitado con gestos mantener una relación sexual, venía acaparando la atención de los medios de comunicación norteamericanos.

"Es con tristeza y un profundo remordimiento que anuncio mi intención de renunciar al Senado, a partir del 30 de setiembre", dijo Craig en una rueda de prensa en Boise, la capital de Idaho.

La situación de Craig se había convertido en una pesada carga para el partido republicano, al que pertenece el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Para peor, el senador por Idaho se había declarado culpable después de ser detenido en Minneapolis, pero no informó del caso a sus colegas en la cámara alta hasta después de que estalló el escándalo, esta semana desde las páginas de Roll Call, un periódico especializado en temas parlamentarios.

Craig, quien en numerosas oportunidades votó en contra de los matrimonios homosexuales y de la extensión de beneficios públicos para parejas del mismo sexo, pidió "perdón por todo lo que he causado", y aseguró que dedicará su tiempo a revertir la declaración de culpabilidad que presentó en junio.

El senador fue blanco de humillantes bromas en incontables sitios de internet y en los programas nocturnos de entretenimientos de la televisión estadounidense, lo que puso en serios problemas sus intenciones de lograr la reelección en noviembre del año próximo.

También en Boise, Craig había realizado una rueda de prensa el martes último para expresar públicamente que cometió "un error" al declararse culpable y que había contratado un abogado para revertir la situación.

En declaraciones que fueron reproducidas hasta el hartazgo por las cadenas televisivas de noticias, Craig aseguró el martes: "no soy gay, y nunca lo he sido".

Sin embargo, denuncias de sexo "impropio" con otros varones vienen marcando la carrera de Craig desde hace años, incluso décadas, desde los tiempos en que se desempañaba como diputado por Idaho.

Junto a Craig, de 62 años, hoy apareció su esposa, Suzanne, y sus hijos, además del gobernador de Idaho C.L.

"Butch" Otter y otros dirigentes republicanos locales.

En cambio, el senador sufrió el desplante de los líderes nacionales del partido oficialista, quienes habían hecho saber, de manera anónima y a través de la prensa, que esperaban su renuncia cuanto antes, en particular para no seguir lastimando las chances electorales para noviembre del 2008.

Otter deberá designar ahora un senador temporal por Idaho, y la banca estará en juego en noviembre del año próximo.

Se descuenta que el escaño permanecerá en manos de los republicanos, quienes cuentan con un verdadero bastión político en Idaho.

Al explicar su renuncia, Craig dijo que Idaho "merece un senador que pueda dedicar su tiempo en un ciento por ciento" a los problemas de ese estado y del país.

"Tengo poco control sobre lo que la gente elige pensar, pero limpiar mi nombre es importante para mi y para mi familia", explicó.

"Estos son serios tiempos de guerra y conflicto, tiempos que merecen toda la atención de nuestro Senado y de nuestro país", añadió Craig.

Según los reportes y grabaciones policiales filtrados a la prensa, Craig fue detenido el 11 de junio en el aeropuerto internacional de Minneapolis después de haber hecho gestos con sus manos y pies al policía encubierto, quien caracterizó esos movimientos como propios de la jerga de las personas homosexuales que buscan relaciones en los baños.

Sobre Craig pesaban antiguas alusiones a situaciones similares desarrolladas en los baños de la Union Station, la estación central de trenes de la ciudad de Washington, a pocas cuadras del Capitolio.

El partido republicano, que desde hace décadas sostiene su electorado con un discurso fuertemente marcado por los valores morales y religiosos, viene de sufrir otros sonoros escándalo de corte sexual en los últimos meses.

En efecto, en setiembre del año pasado, se descubrió que el diputado Mark Foley, de Florida -conocido por una campaña en contra del abuso sexual de niños-, mantenía "chats" de contenido erótico con los "pajes" del parlamento, pasantes menores de edad.

Y, en julio último, el senador republicano David Vitter, de Lousiana, tuvo que reconocer que contrató los servicios de una agencias de prostitutas, cuya dueña fue recientemente detenida en Washington.

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