ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

20 de abril 2007 - 00:00

Emotivo regreso del Irízar y su capitán a Puerto Belgrano

ver más
Vista de la llegada del rompehielos y las averías sufridas luego del incendio.
Tras permanecer 10 días varado en alta mar a raíz de un incendio, el rompehielos "Almirante Irízar" arribó finalmente anoche a la Base Naval de Puerto Belgrano, al mando de su capitán Guillermo Tarapow.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

El buque fue recibido con algarabía por los altos mandos de la Armada Argentina, encabezados por el jefe de la Fuerza, Jorge Godoy; los familiares de la tripulación y más de un millar de personas que aplaudieron la llegada de la nave insignea de las campañas antárticas.

Godoy pronunció un discurso en el que rescató la labor conjunta y sincrononizada de los hombres de la Armada y de los civiles que colaboraron hasta las familias que dejaron en manos de la fuerza el destino de sus seres queridos.

"Nadie defiende lo que lo ama y nadie quiere lo que no conoce", dijo con emoción el capitán al pisar tierra después de vivir horas azarosas en el mar, donde sufrió la falta de agua, luz y aseo.

Resaltó, minutos después de descender, que "nosotros lo defendimos (al Irizar) porque lo amamos".

Tarapow, con su mano izquierda vendada y ropa de fajina, dijo que no es un "héroe" sino que cumplió con las premisas de los hombres de mar.

"No perdimos el 10 por ciento del buque sino que salvamos el 80 por ciento de la flota", manifestó.

Al referirse al incendio, Tarapow calificó a la falla mecánica como "instantánea" y repitió que junto a sus hombres se preguntaban una y mil veces por qué había ocurrido si el sistema de máquinas había sido chequeado oportunamente y nada hacía preveer semejante desperfecto.

"Fue excepcional" dijo al referise al accidente y agregó que "en menos de 3 minutos de producirse el incendio la zona de máquinas fue una bola de fuego de combustible".

Por tal motivo y tras consultar con experimentados marinos, concluyó que había que abandonar el barco y recordó que su primera preocupación fue la de asegurarse de que toda la gente estuviera en sus balsas.

Tarapow sostuvo que no hizo más de lo que cualquier oficial hubiera hecho en una situación similar pero que sólo no lo hubiera podido realizar.

"Creanme que 100 por ciento del pasaje a salvo no es sólo la presencia de Dios y el milagro, sino la eficiencia de todo un equipo", agregó.

Dijo también que sólo se quedó tranquilo cuando le aseguraron que las 240 personas a bordo estaban a salvo e insistió en que no había otra posibilidad de "arrojar las balsas al agua y prepararse a abandonar el buque".

"El Irizar es una base y lo que más me apena es la campaña que tenía por hacer" , un "custodio" de la flota marítima argentina", que ya lleva 104 años de presencia ininterrumpida en la Antártida.

El emblemático rompehielos fue recibido también por los tripulantes que tuvieron que dejar el buque días atrás, cuando se produjo el incendio.

Luego de dos días de ser remolcado por el barco privado "Libertador", acompañado por el aviso ARA Suboficial Castillo, el Irízar ingresó a la base naval hacia las 20:45 y fue recibido con una emocionante ceremonia de bienvenida.

Del agasajo, realizado en la plaza de armas del puerto con una guardia de bienvenida, participaron los intendentes de Bahía Blanca y del partido de Coronel Rosales, Cristian Breinsteinsten y Hugo Starc, respectivamente, además del jefe de la Armada, Jorge Godoy.

Uno de los buques insignia de la Armada Argentina y emblema de las campañas antárticas, el Irízar se incendió la semana pasada cuando navegaba a 250 kilómetros de la ciudad de Puerto Madryn.

Según las primeras versiones, luego de que 13 tripulantes prestarán declaración ante el Tribunal Federal de Rawson, el siniestro se vinculó con una falla mecánica.

Luego, estas personas junto al resto de sus compañeros, emprendieron el regreso a Buenos Aires, donde fueron recibidos por sus familiares en medio de escenas de profunda emoción.

Por su parte, el capitán Tarapow sólo descendió una vez del buque insignia, fue para dar a sus superiores un cuadro de situación y asearse en el destructor "Almirante Brown".

Luego de una semana de estar varado en alta mar, apoyado por cuatro barcos pertenecientes a la Armada Argentina, los remolcadores pudieron iniciar su trabajo el miércoles último.

Los voceros de la Armada explicaron que el tren de remolque tenía un kilómetro de extensión, desde el comienzo del remolcador Libertador, hasta el final del rompehielos Irízar.

En ese sentido, el barco de la empresa Satecna y el aviso "Castillo" estaban unidos por 350 metros de cable, y a su vez, la segunda embarcación poseía un guinche de remolque con regulador automático de tensión.

Lo que permitió este aparato fue tensar el cable de acero y cabos de perlón (un material de naylón de alta resistencia) que llegaba al Irízar, unos 450 metros más atrás.

De esta manera, el Irízar arribó luego de dos días de remolque hasta Puerto Belgrano, aunque su llegada se hizo esperar e impacientó a la gente que lo aguardaba.

Es que el buque insignia estuvo varado algunas horas en la denominada "boya 17", frente a la localidad balnearia de Pehuencó, donde debían intercambiarse los remolcadores.

Desde ese lugar, el Irízar fue enganchado a dos remolcadores que se utilizan para acceder al canal que desemboca en Puerto Belgrano.

Asimismo, hubo que aguardar la partida de dos mercantes que se encontraban en la Base Naval y que ocupaban el lugar donde debía amarrar el Irízar, lo que también demoró la llegada.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias