Las rivalidades e internas entre funcionarios poderosos son una constante en los gobiernos de todo el mundo. Sin embargo, a veces la lucha es tan encarnizada que surge la duda de cuál es la conveniencia de los presidentes de sostener en sus puestos a ambos contendientes. Una vieja anécdota de la política brasileña, publicada por el sitio de Internet claudiohumberto.com.br, resulta ilustrativa al respecto. Aquí va su traducción:
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Getúlio Vargas formaba su gobierno cuando pidió a un amigo que conversara con dos paulistas, Ricardo Jafet e Horário Láfer, para saber qué pensaba cada uno del otro. Su parecer sería dado días después:
- No se toleran, presidente. Uno de ellos ni permite que el nombre del otro sea pronunciado en su casa.
Getúlio nombró a Lafer ministro de Hacienda y a Jafet presidente del Banco do Brasil. El amigo empresario no entendió nada hasta que se lo explicó Getúlio:
- Si el ministro de Hacienda y el presidente del Banco do Brasil fueran amigos, ¿qué terminaría haciendo el presidente de la República en el Palacio?
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