21 de septiembre 2018 - 09:11

Estudiante lleva un mes preso en cárcel de máxima seguridad por poseer hojas de coca

José Luis Zurita Delgadillo, alumno de tercer año de la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de La Plata e hijo de inmigrantes bolivianos.
José Luis Zurita Delgadillo, alumno de tercer año de la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de La Plata e hijo de inmigrantes bolivianos.
José Luis Zurita Delgadillo, estudiante de tercer año de la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de La Plata e hijo de inmigrantes bolivianos, se encuentra detenido desde el 25 de agosto último en la cárcel federal de máxima seguridad de Marcos Paz por tenencia de hojas de coca en su estado natural (77 envoltorios de papel de diario que poseían en su interior hojas vegetales con un peso de 400 gramos cada uno aproximadamente).

El joven oriundo de la capital bonaerense fue procesado por orden del juez federal Marcelo Martínez De Giorgi por considerarlo "coautor penalmente responsable del delito de guarda de materia prima destinada a la producción o fabricación de estupefacientes", según consta en la causa N° 14084/2018/2 que recayó en el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 5 y a la cual accedió ámbito.com.

Sin embargo, como sostiene su defensa, está preso por inexistencia de delito, teniendo en cuenta que la Ley Nacional de Drogas (N° 23.737) en su artículo 15 señala que "la tenencia y el consumo de hojas de coca en su estado natural destinado a la práctica del coqueo o masticación, o a su empleo como infusión, no será considerada como tenencia o consumo de estupefacientes".



• Síntesis del caso

José Luis Zurita Delgadillo se encontraba junto a su madre, Julia Delgadillo Rojas, el 25 de agosto pasado en el barrio de Lugano. Se acercaban las festividades de la Virgen de Urkupiña, de gran arraigo en toda la comunidad boliviana de la que forma parte por ser descendiente de ciudadanos de origen boliviano que desde 1976 viven en el país y quienes formaron una familia y un negocio vinculado a la venta de aceite, especias, frutas y verduras en el Mercado Municipal de Tolosa, en La Plata.

Su madre le había pedido que la acompañe a proveerse de hojas de coca en estado natural para las festividades que se aproximaban. Ante la preocupación de no poder contar con un elemento tan sagrado y necesario para el ritual que celebra a la Virgen de Urkupiña, el joven bailarín del grupo Caporales Cruz del Sur decidió acompañarla pese a que tenía que ensayar con el grupo de danza.

Comúnmente, Zurita Delgadillo compraba de hojas de coca en el mismo lugar de Villa Lugano para distribuir en el Mercado de Tolosa a miembros de su familia y amigos, como así también a la comunidad en general, que utilizan la hoja de coca para el coqueo, la ingesta de té, mate y agregados en comidas típicas del altiplano.

Previo a partir a su domicilio y luego de cargar la mercadería en su auto junto a su madre, son interceptados por personal policial del Departamento de Prevención Barrial de la Policía de la Ciudad, que los identifican y les solicitan que salgan del vehículo con el propósito de requisar el auto.

En esa instancia la policía allana sin orden judicial la vivienda donde Zurita Delgadillo había comprado las hojas de coca en estado natural que utilizan las comunidades del altiplano y posteriormente lo detienen. Tres días más tarde lo trasladan a la cárcel de Marcos Paz.

"Sorprende la descripción del material incautado como material estupefaciente cuando la hoja de coca en sí misma nada tiene que ver con el encuadre de la propia definición de la palabra y mucho menos encontrándose dicha sustancia excluida de la ley de drogas", afirmó Federico Ravina, abogado defensor de Zurita Delgadillo en declaraciones a este portal.

Asimismo, remarcó que "ellos (por la familia) continúan con sus costumbres, prácticas y rituales en relación a la planta sagrada Mamá Coca, que los provee de hojas de coca, que nada tiene que ver con estupefaciente o droga ilegal alguna".

"Quiero hacer hincapié en el error en que incurre el juez de grado que está privando de su libertad a una persona inocente por hacer nada más y nada menos que el uso de un legítimo derecho como es la práctica de sus tradiciones culturales, que nada tiene que ver con el flagelo de la droga que padece no solo este país sino el mundo entero", destacó.

Por su parte, Vilma Zurita, hermana del joven estudiante, afirmó que cada día en la cárcel "es terrible" para toda la familia que está muy angustiada. "No podemos creer que se viole la ley de esta manera y le hagan pasar esta situación a un chico que jamás tuvo problemas con nadie y no tiene antecedentes penales", consideró.

En tanto, la madre de José Luis Zurita Delgadillo se lamentó por la situación que atraviesa tanto su hijo como la familia en general y detalló que junto su marido son feriantes de toda la vida y que gracias a esa labor, pudieron progresar. "A medida que mis hijos fueron creciendo comenzaron a colaborar con nuestro trabajo, pero intentando nunca dejar de estudiar, sabiendo que ésta es la principal herramienta del progreso. Hoy mi hijo continúa detenido sufriendo un gran deterioro psicoemocional que se agrava día a día e, incluso, me hace temer por su vida", relató.

José Luis Zurita Delgadillo pasó los primeros tres días incomunicado en la Comisaría N°52 de Villa Lugano. El doctor Federico Ravina, su abogado, pidió la excarcelación, se la negaron, apeló y la Cámara la rechazó por considerarla prematura. La Justicia alegó que no podían constatar el domicilio pese a que estaba en su DNI por lo que llevó fotos de la casa, imágenes de Google Maps y declaraciones de vecinos al juzgado de Di Giorgi. Posteriormente volvió a pedir la excarcelación y se la volvieron a negar.

Cabe mencionar que la defensa del joven también buscó apoyo en el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y en la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) de las que forma parte el activista y Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

El miércoles que viene, en tanto, el abogado de Zurita Delgadillo tiene previsto dar una conferencia de prensa para denunciar la arbitrariedad judicial.

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