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26 de julio 2007 - 00:00

Familia fue víctima de robo en cadena

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Una banda de delincuentes produjo un robo en cadena a la misma familia en un raid que comenzó con el robo de una cartera en un restorán en el centro de Córdoba, le llevaron el auto estacionado en una zona adyacente y culminó en el domicilio particular de los afectados al día siguiente de donde se alzaron con dinero, artefactos eléctricos y joyas.

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Un dato significativo resultó que a la vivienda ingresaron tres personas, entre ellas un niño de alrededor de 10 años y en apariencia una mujer de 30 años, que -según el relato- podría haber sido su madre, mientras un cuarto hombre hacía de campana esperando a los delincuentes en un auto estacionado a 100 metros de distancia.

El hecho ocurrió el pasado fin de semana cuando un pequeño grupo de amigos decidió cenar en un local gastronómico de la zona céntrica que se denomina La Gran Córdoba. En un descuido, a una de las integrantes de la mesa le fue sustraída la cartera donde tenía las llaves del auto, documentos del rodado y personales, donde figuraba además de sus datos filiatorios su domicilio, también con las llaves de ingreso a la casa.

Según relató Juan Manuel Brizuela, en horas de la madrugada los delincuentes ingresaron a su casa y los sorprendieron durmiendo. Estuvieron en su interior por espacio de una hora y se llevaron dos computadoras portátiles, teléfonos celulares, joyas y 5 mil pesos en efectivo.

Sol Brizuela (integrante de la familia) relató al diario «La Voz del Interior»: «La sorpresa mayor fue que, al despabilarnos, nos dimos cuenta de que el niño de no más de 10 años formaba parte del grupo de delincuentes. También había una mujer de unos 30 años que aparentemente era su madre y el restante era un hombre de la misma edad que por el trato que se daban era el padre del pequeño».

Finalmente señaló: «Cuando nos ataban el niño pedía perdón, porque nos causaban dolor al ajustar las cuerdas y cuando la mujer vio los juguetes del bebé me preguntó si estaba embarazada. Le dije que sí y me tranquilizó diciéndome que no dejaría que me hicieran daño».

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