14 de febrero 2008 - 00:00
George W. Bush ordenó al Pentágono destruir un satélite espía que lleva un gas tóxico y que caerá a la Tierra
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"Una vez que ingresa a la atmósfera comienza a moverse de manera imprevisible", advirtió el militar norteamericano.
En este sentido dijo: "queremos alcanzar el tanque de hidracina y romperlo, de modo que una cantidad mínima de hidracina caiga sobre la tierra" y minimizar los posibles daños.
"Nuestro objetivo es reducir el riesgo en las distintas plataformas del espacio y terrestre", sostuvo Cartwright y agregó que el Pentágono aspira a que el satélite caiga sobre el óceano.
"Queremos destruir el satélite de manera que sus piezas se quemen antes de caer a la tierra", señaló.
Cartwright reconoció que "en las últimas dos horas" de la caída del satélite "se podrá predecir dónde va a caer" y señaló que el área que impactará "equivale a dos campos de fútbol".
En 1985, un avión F-15 de la Fuerza Aérea estadounidense derribó un satélite de su país, durante una prueba del sistema espacial norteamericano.
El mayor satélite norteamericano que cayó sobre la tierra fuera de control fue el Skylab en 1979, cuando centenares de piezas de la estación espacial de casi 80 toneladas aterrizaron, afortunadamente sin provocar daños, sobre el Océano Indico y una parte desolada del oeste de Australia.



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