Golpe de un grupo comando en el bingo de San Fernando

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Un grupo comando de por lo menos seis delincuentes armados asaltó el Bingo de la localidad bonaerense de San Fernando y robó unos 50 mil pesos de las apuestas que estaban guardados en dos cajas de seguridad e hirió a golpes a uno de los empleados, informaron hoy fuentes policiales.

Este es el segundo hecho similar ocurrido en ese bingo en los últimos tres meses y, al igual que en aquel episodio, los investigadores creen que los ladrones contaron con información aportada por un "entregador".

Fuentes policiales informaron que este último robo ocurrió ayer a las 6.30, media hora después del cierre al público, en el Bingo King, ubicado en la calle Madero, entre Constitución y Tres de Febrero, en la localidad del norte del Gran Buenos Aires.

Los delincuentes irrumpieron a bordo de varios vehículos en la cochera del bingo, sobre la calle Constitución, donde redujeron con armas de fuego a uno de los vigiladores privados del lugar.

El custodio, de la empresa Presevic, fue obligado a dirigirse hasta la planta alta del bingo donde se encuentran las oficinas administrativas y las cajas de seguridad.

Allí, según la policía, tres de los asaltantes redujeron a otro vigilador que custodiaba una puerta con rejas, detrás de la cual se hallaban las tres cajas de seguridad empotradas en la pared y donde se guarda el dinero de las apuestas del día.

Los asaltantes obligaron al custodio a que abriera las rejas y una vez dentro de las oficinas, golpearon a uno de los empleados que sufrió varios cortes en el rostro, dijeron los informantes.

Las fuentes policiales indicaron que mientras parte de la banda obligó a este empleado a abrir dos de las cajas de seguridad con las llaves, otro grupo de delincuentes se dispersó por otros sectores del bingo para buscar el dinero de otras cajas que reciben el dinero de los clientes.

Mientras algunos de los delincuentes robaron el efectivo de dos de las cajas e intentaron violentar la tercera -lo que no lograron- sus cómplices amenazaron al resto de las empleadas que llevaban el dinero de las últimas apuestas y de las máquinas tragamonedas a los cofres de seguridad y lo robaron.

Con todo el botín en su poder, la banda descendió a la cochera y escapó en los mismos vehículos en los que había llegado.

Tras el robo, que duró cerca de una hora, las víctimas llamaron al 911 para alertar a la policía de lo ocurrido, por lo que, minutos después, efectivos de la comisaría 1ra. de San Fernando arribaron al lugar y se entrevistaron con las víctimas.

"En total, se cree que el dinero robado alcanzó los 50 mil pesos, una suma similar a la que fue robada en marzo pasado en el otro hecho", dijo un jefe policial que participa de la investigación.

De acuerdo al relato de las víctimas a los investigadores, tres de los delincuentes vestían gorros que les tapaban sus rostros y el resto actuó a cara descubierta.

El caso es investigado por el fiscal de San Fernando Diego Onorati, quien ordenó secuestrar las cintas de filmación del circuito cerrado de seguridad del bingo para intentar identificar a los ladrones.

El fiscal realizó esta tarde una inspección en el lugar del asalto junto a los detectives de la Subdelegación Departamental de Investigaciones (SubDDI) Tigre.

Para los investigadores, los delincuentes contaron con datos aportados por un entregador, "ya que sabían dónde se hallaban las oficinas, dónde estaba el dinero y actuaron con mucha rapidez", explicó el pesquisa consultado.

El 11 de marzo, un hombre vestido con las ropas de los empleados que trabajan en el bingo se acercó a la tesorería, situada en el tercer piso, cuando contaban sobre una mesa la recaudación del día.

El ladrón se apoderó de todo el dinero, unos 250.000 pesos, sin mostrar armas y sólo mediante una intimidación verbal a cuatro empleadas del lugar.

El asaltante huyó a la carrera con el dinero frente a la mirada de un vigilador que salió a perseguirlo pero no pudo alcanzarlo.

Por ese hecho fue detenida una empleada administrativa que se hallaba dentro de la oficina en el momento del asalto, y un joven, hermano de un ex empleado del lugar, quien tenía los datos sobre la ubicación de las cajas de seguridad.

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