Carlos Bilardo desde que quiso lanzarse para la Presidencia de la Nación parece haber perdido el rumbo. Ayer, en el Monumental de Núñez, coincidieron Aníbal Ibarra y opositores como el legislador Jorge Enríquez, quien tiene las propuestas más duras para el Código Contravencional porteño. Suelen encontrarse ambos ante cada partido de su club favorito. Enríquez, en el palco oficial, le sopló al oído al jefe de Gobierno que Bilardo -director técnico de Estudiantes, que perdió con River- tomaba champagne en el banco de suplentes. «Es una contravención, no se puede beber en espectáculos deportivos», reflexionó. «¿Llamamos a López»?, propuso Ibarra alertar al secretario de Control comunal. «No, llamemos a los fiscales», coincidieron. A los pocos minutos se concentraron fiscales y policías alrededor de Bilardo, lo que armó un revuelo mayor que la propia algarabía de los goles de River. Se le labró un acta contravencional mientras el DT sostenía que en la botella, aunque era de champagne, sólo había Gatorade.
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