26 de marzo 2004 - 00:00

Habrían matado a Blumberg tras tiroteo con secuestradores

Felipe Solá
Felipe Solá
La Plata - El gobierno bonaerense no descartó que la ejecución de Axel Blumberg haya sido consecuencia de la «bronca» de los delincuentes por un tiroteo previo con la Policía.

Así lo destacó ayer el ministro de Seguridad bonaerense, Raúl Rivara, quien aclaró que en caso de que la Policía se haya enfrentado con los secuestradores lo hizo bajo las indicaciones del fiscal Jorge Sica, a cargo de la investigación del caso.

En tanto, el gobernador bonaerense, Felipe Solá, confirmó que en el tiroteo que pudo haber determinado el asesinato del estudiante secuestrado participó un patrullero de la Policía Bonaerense y otro auto aportado por la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

«Un auto de la DDI de San Isidro y otro aportado por la SIDE y con personal de la SIDE intentaron frenar un auto con pedido de secuestro y no lo pudieron detener porque estaba blindado»,
dijo Solá al referirse al tiroteo en la ruta Panamericana entre policías y los tripulantes de un Volkswagen Passat.

Se sospecha que en ese automóvil circulaban los secuestradores de Alex y que, tras el tiroteo, tomaron la determinación de matar al joven secuestrado.

El gobernador sostuvo también que «todavía no existe una plena asociación entre el tiroteo y el secuestro, pero sí una alta presunción» y añadió que «algunos piensan que el chico secuestrado iba en ese auto».

En esas declaraciones que formuló en la gobernación provincial en La Plata, Solá ratificó en el cargo a su ministro de Seguridad, Rivara, tras las repercusiones por el caso Blumberg.

Agregó sobre el ofrecimiento de una recompensa que esta iniciativa
«está destinada a ayudar a descubrir rápido a los autores, y descubrirlos rápido va a ayudar a que se vuelva a creer que se puede luchar contra el delito y que se puede triunfar contra el delito».

Reconoció que el día que apareció el cadáver de Blumberg «fue un día de derrota, que debe ser reparado en la medida de los posible capturando a quienes fueron capaces de cometer este feroz asesinato».

En medio de las expectativas del gobernador, hubo un fuerte cruce de apreciaciones entre el empresario Blumberg y el ministro Rivara. Mientras el padre aseguró que su hijo fue torturado antes de ser asesinado, el ministro descartó esa posibilidad al asegurar que «no tenía signos de tortura».

El ministro precisó que el estudiante de ingeniería tenía « entre 3 y 5 golpes, aparentemente de culatazos» que al parecer le aplicaron en los momentos previos a su ejecución.

Las declaraciones del ministro aumentaron el enojo de
Blumberg que reclamó la renuncia de Rivara.

«Si dijo eso, es un disparate. Pediré que si miente así, se lo saque de ese puesto»,
bramó Carlos Blumberg sobre los dichos del funcionario.

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