Un grupo de trabajadores del INDEC, organismo en el que la semana pasada se produjeran nuevos despidos por desacuerdos con la manipulación oficial al elaborar índices, se inspiró para su protesta en el título de este diario del 4 de febrero. Allí se hablaba por primera vez del «INDEK», nueva forma de deletrear la sigla de una dependencia estatal cuyo prestigio y credibilidad desaparecieron, y hoy está inmersa en una crisis de difícil pronóstico.
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