16 de abril 2007 - 00:00
Irízar conmueve
Notable el efecto que produce en el público el accidente del rompehielos Irízar. No peligró la nave, quizás la vida de sus tripulantes, pero la reacción colectiva que se registra es conmovedora. Hay cariño hacia ese buque, antes hospital en la Guerra de Malvinas, emblema después de que algo funciona en un país que no funciona. El heroísmo de su capitán, que permaneció solo en el rompehielos que se incendiaba, queda registrado para siempre en un país de avivados que hacen culto de sacar ventaja sobre el otro. Para colmo, pone a prueba a la política: un país Argentina sin muchos amigos en el mundo, ¿los encontrará ahora para el mantenimiento de las bases antárticas?
-
ARCA actualiza controles en abril: todo lo que debés tener en cuenta para no tener problemas
-
Protesta de vecinos generó demoras y tensión en un tramo clave de la Ruta 2 en Mar del Plata
El rompehielos Almirante Irízar quedó notoriamente afectado tras sufrir un importante
incendio. Luego de que se controlara el fuego, comenzaron los preparativos para su remolque
hasta Puerto Belgrano.
El canciller Taiana sólo produjo un comunicado de prensa de solidaridad ante el siniestro del Irízar, el tema antártico -central para el interés nacional- parece no vivirse como propio en la Cancillería. Tampoco parece movilizarla el hecho de que Buenos Aires sea la sede de la Secretaría Permanente del Tratado Antártico, objetivo político que heredó la gestión de Rafael Bielsa, tras años de lobby de los funcionarios antárticos.
La figura diplomática de mayor rango que tomó parte en la coyuntura del desastre del rompehielos fue el jefe de Gabinete de Taiana, ministro Alberto D'Alloto. Como si la pérdida del buque no afectara más que la situación patrimonial del Ministerio de Defensa.
Es sabido que la presencia continua en el continente helado, las actividades científicas, los programas de cooperación antárticos, la difusión de los avances, amén de tareas de inspección a bases extranjeras es parte de la gran política de relaciones exteriores que ejercen los países miembro del Tratado Antártico.
La repartición que se encarga de ello es la Dirección Nacional del Antártico (DNA), que al no tener «gen diplomático», es casi una foránea en el mundo de los profesionales de las relaciones exteriores. Pasó por decreto del Ministerio de Defensa a la órbita de la Cancillería en tiempos del presidente interino Eduardo Duhalde. Por estos días la Argentina participa con la comunidad científica global del Año Polar Internacional, efemérides que ocurre cada 50 años y consiste en una gran campaña de investigaciones e iniciativas polares, organizada y coordinada en forma conjunta por el Consejo Internacional de Ciencia (ICSU) y la Organización Meteorológica Mundial (WMO). El país tenía previsto realizar 15 investigaciones especiales para determinar los efectos del cambio climático. Al menos dos de ellas requerían de la plataforma del malogrado Irízar: crucero de estudios geológicos en las islas Shetland del Sur, corrientes, biodiversidad en el estrecho de Drake y cambio climático. Las investigaciones comenzaron el 1 de marzo pasado y culminarán el 1 de marzo de 2009, aunque algunos de los programas podrían mantenerse durante un plazo de hasta 10 años.


Dejá tu comentario