En el último día laborable del año, los porteños y los habitantes del conurbano bonaerense debieron sobreponerse a una agobiante sensación térmica que superó los 37 grados centígrados.
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Pasadas las 17:30, los termómetros de la ciudad de Buenos Aires marcaron la máxima del día con 34,6 grados, pero la sensación térmica iba aún más allá, hasta alcanzar los 37,1 grados.
Por ello, quienes no se vieron favorecidos por el asueto administrativo y opcional que benefició a algunos sectores, tuvieron que ingeniárselas buscando refugios con aire acondicionado, para llegar "enteros" al fin de semana largo.
De hecho, en el centro y los barrios de la ciudad y sus alrededores podía verse a varios agotados vecinos que ultimaban los detalles finales para poder comenzar sus vacaciones, luego de los festejos de Fin de Año.
De este modo, diciembre empezó a retirarse del calendario con una bocanada sofocante, que debería ceder, aunque sólo un poco, en las próximas horas, para retornar con fuerza el domingo y el lunes.
Las previsiones del Servicio Meteorológico Nacional indican que mañana la máxima debería ser para la zona de la Capital Federal de "sólo" 29 grados y con algunas precipitaciones durante la mañana, lo que permitirá tomar un breve respiro fuera de la ola de calor.
Sin embargo, el alivio -que de todos modos será apenas perceptible- no durará demasiado, ya que el domingo la máxima volverá a los 34 grados y el lunes tocaría los 35 grados, por lo que la sensación térmica podría ser aún más elevada.
Claro que, para entonces, muchos ya habrán abandonado la ciudad en busca de paisajes más frescos, en la costa, en las sierras o en el Litoral.
Pero quienes deban quedarse en las inmediaciones del Río de la Plata deberán prepararse para un comienzo de enero con mucho calor.
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