Mejor flaca que millonaria: ésa parece haber sido la elección de Kirstey Alley, que fue estrella de la serie «Cheers» y de los films «Mira quién habla». La actriz había comenzado una serie que se llamaba «Fat Woman» (mujer gorda), una especie de «reality show» en la que contaba sus dificultades para encontrar roles adecuados a su sobrepeso de más de 30 kilos. Esas desventuras llegaban (en la serie, al menos) a obligarla a mantener relaciones sexuales con productores que le prometían trabajo y luego no cumplían. Sin embargo Alley, en la pausa entre temporadas se sometió a una estricta dieta que la hizo bajar veinticinco kilos mediante el método de la dietista Jenny Craig. La profesional de 72 años, de todos modos, es sólo la cabeza visible de una corporación de la que es dueña el Deutsche Bank, y que factura unos u$s 300 millones anuales.
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Su principal fuente de ingresos son las comidas para pacientes que vende empaquetadas a un promedio de u$s 75 por semana.
Entre los clientes de Jenny Craig se contó a la pasante Monica Lewinsky, cuyo caso demuestra que lo difícil no es bajar de peso, sino mantenerse: había bajado 20 kilos, pero los recuperó todos. En tanto Alley encontró una fuente alternativa de ingresos para su perdida serie en ShowTime: es la nueva cara de la campaña publicitaria de Jenny Craig. Mientras le dure...
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