La fiscalía resolvió mantener las medidas restrictivas impuestas contra Facundo Moyano en la causa por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género contra su pareja, Candela Arizaga.
El exdiputado continuará sin poder acercarse a menos de 300 metros ni mantener contacto con Candela Arizaga. La joven negó haber sufrido violencia y manifestó su intención de retomar la relación.
Facundo Moyano permanece imputado por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad.
La fiscalía resolvió mantener las medidas restrictivas impuestas contra Facundo Moyano en la causa por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género contra su pareja, Candela Arizaga.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
De esta manera, el exdiputado continuará sin poder acercarse a menos de 300 metros de la joven ni establecer contacto con ella por ninguna vía mientras avance la investigación.
La decisión fue adoptada pese a que Arizaga declaró ante la Justicia que no había sufrido situaciones de violencia por parte de Moyano. La modelo, de 23 años, también pidió que se dejaran sin efecto las restricciones para poder retomar el vínculo.
El abogado de Moyano, Miguel Molina, había solicitado el levantamiento de las medidas cautelares luego de la declaración de Arizaga.
En su presentación, el letrado sostuvo que la joven había declarado en dos oportunidades que mantenía con el exdiputado un trato “cordial y respetuoso” y que nunca había sido víctima de agresiones físicas o verbales de su parte.
Molina también remarcó que Arizaga definió el vínculo como un noviazgo, versión que, según indicó, coincidió con la brindada por Moyano durante su declaración ante la fiscalía.
La defensa incorporó además las constancias realizadas por los profesionales de la salud que atendieron a la joven en el Hospital Pirovano. De acuerdo con esos registros, Arizaga se encontraba consciente, comprendía la situación y mantuvo una actitud colaborativa y tranquila.
Con esos argumentos, el abogado señaló que la joven había expresado de manera voluntaria su intención de no continuar con las restricciones y de retomar la relación.
Si bien reconoció que todavía podía resultar prematuro solicitar el archivo de la causa, Molina consideró que correspondía revisar las medidas cautelares ante la presunta inexistencia de un delito.
La fiscalía, sin embargo, rechazó el pedido y decidió conservar las restricciones mientras continúa la investigación.
Luego de ampliar su declaración ante la Fiscalía especializada en Violencia de Género de Saavedra, Arizaga habló el jueves con la prensa y desligó a Moyano de cualquier responsabilidad. Según explicó, lo ocurrido durante la madrugada del martes estuvo relacionado con un episodio de salud mental.
“Tuve un brote, lamentablemente. Lo voy a tratar de acá en adelante para estar bien. Es un tema psicológico”, afirmó la joven de 23 años.
Arizaga negó que el exdiputado hubiera ejercido violencia contra ella y confirmó que pidió que se levante la prohibición de contacto. “El problema nunca fue con él. Yo tuve un brote psicótico. Si se fijan en las imágenes, yo huía de todos. Había hasta un policía corriéndome y me asusté”, sostuvo.
Cuando le preguntaron si quería volver a verlo, respondió: “Obvio”. También insistió en que, si hubiese sido víctima de alguna agresión, habría sido la primera en hacerlo público.