El tránsito permanece totalmente interrumpido en la Ruta Nacional 40, en el tramo que une San Martín de los Andes con Catritre, luego de un derrumbe de grandes dimensiones que afectó el camino en pleno recorrido de los Siete Lagos, uno de los circuitos turísticos más transitados de la región.
La medida fue dispuesta por Vialidad Nacional este jueves por la mañana, tras registrarse la caída de rocas de gran tamaño sobre la calzada, en medio de un escenario de condiciones climáticas adversas que afectan a la provincia de Neuquén desde hace varios días.
Sin paso y con pocas chances de reapertura en el día
Según informaron desde el organismo, equipos técnicos trabajan en el lugar para remover el material desprendido y restablecer la circulación, aunque advirtieron que es poco probable que el tránsito se normalice durante la jornada.
El corte se ubica a la altura del kilómetro 43, un punto clave del circuito, lo que genera un fuerte impacto en la circulación, especialmente en el contexto de las vacaciones de invierno, cuando aumenta significativamente el flujo de vehículos.
Además, las autoridades indicaron que no hay desvíos habilitados por el momento, mientras se evalúan alternativas para garantizar la conectividad en la zona.
El corte se ubica a la altura del kilómetro 43, un punto clave del circuito, lo que genera un fuerte impacto en la circulación, especialmente en el contexto de las vacaciones de invierno, cuando aumenta significativamente el flujo de vehículos.
El desprendimiento se produjo en un contexto de lluvias, nevadas y bajas temperaturas, fenómenos que afectan tanto a Neuquén como a Río Negro, donde continúan vigentes alertas meteorológicas.
Frente a este escenario, desde Vialidad recomendaron evitar traslados innecesarios, especialmente durante la noche, y circular con máxima precaución en caso de encontrarse en rutas de montaña.
También recordaron la importancia de consultar el estado de los caminos a través de canales oficiales, así como verificar el uso de cadenas o neumáticos adecuados, mantener una conducción suave y aumentar la distancia de frenado ante posibles sectores con hielo o nieve.
Las tareas continuarán mientras las condiciones lo permitan, en un tramo donde aún persiste el riesgo de nuevos desprendimientos, lo que complica el acceso de las cuadrillas al área afectada.