Las cifras reflejan que la organización de congresos atraviesa un auge en nuestro país. Desde 2007 a la actualidad se triplicaron el número de eventos, que pasaron de 60 a 172, y las guarismos económicos lo posicionan como un sector de alta rentabilidad. "El segmento mueve ya unos $ 1.500 millones por año", estima Fernando Gorbarán, presidente de la Asociación Argentina de Organizadores y Proveedores de Exposiciones y Congresos (AOCA) y secretario ejecutivo de la Cámara Argentina de Turismo. El futuro podría ser aún más promisorio: "Ahora se acerca la fase de consolidación de la actividad, que se trata de generar inversiones que deriven en infraestructura", señala.
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En ese sentido menciona los predios feriales desarrollados en Catamarca y Comodoro Rivadavia, centros de convenciones en La Rioja, Córdoba y Salta y hoteles con salas especiales construidos en Mendoza, Iguazú y Rosario. Y, apuntalado en las auspiciosas cifras, se entusiasma con el siguiente paso: "El desafío es crear nuevos centros y contar con un Palacio de Convenciones en la ciudad de Buenos Aires".
Según los datos del ránking internacional del ICCA (International Congress and Convention Association) Argentina se ubica en el puesto 18° a nivel mundial en el turismo de congresos y en el segundo lugar en Latinoamérica (sólo superado por Brasil) entre los países más elegidos para realizar este tipo de eventos.
Turistas locales y extranjeros
"El turista de congresos gasta de tres a cinco veces lo que un turista normal", explica Gorbarán. De acuerdo a los relevamientos del Observatorio económico del turismo de reuniones nacional, el gasto promedio diario de cada asistente local asciende a $ 405 y para uno extranjero a $ 1.150.
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