"Mi amigo mandaba mensajes de despedida"

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Más allá de la tranquilidad con la que el delincuente se manejó con los rehenes que mantuvo cautivos en un banco de Pilar, las víctimas temieron por su vida y hubo casos en los que mandaron mensajes de despedida porque pensaron que el ladrón los iba a matar.

Natalia se encontraba en un costado de la esquina de Tucumán e Hipólito Yrigoyen, a dos cuadras de donde "El Cheto" o "el Chilenito" tenía cautivo a más de 30 personas, entre ellas su amigo Gabriel de tan sólo 16 años. Esta chica, aliviada cuando finalizó la toma de rehenes, relató que el adolescente había llegado al Banco Nación para pagar un impuesto mientras su madre realizaba otros trámites por la zona céntrica de Pilar.

Nunca imaginó que le iba a tocar vivir semejante calvario cuando el ladrón entró a la sede bancaria, a tal punto que hasta pensaron que "los iban a matar a todos", según relató su amiga. "Nos mandó mensajes de textos en los que nos decía que el delincuente estaba tranquilo con ellos, pero él estaba muy nervioso, tal es así que mandaba mensajes como de despedida. Imaginate cómo estábamos acá afuera", precisó Natalia.

"Ahora me volvió el alma al cuerpo, quiero ir a verlo", comentó esta joven, que junto a su hermano permanecían allí desde el mediodía. En tanto, otra persona que terminó celebrando la rendición del malviviente fue Leandro, cuya tía estaba como rehén.

El joven explicó que en uno de los últimos mensajes que mandó la señora le aclaró que el delincuente "trataba bien" a los rehenes y "no se ponía nervioso con ellos", sino que sólo se mostraba impaciente y violento cuando hablaba con la Policía.

"Ella está abajo de una escalera y está tranquila. Contó más de 20 rehenes", detalló Leandro.
Por su parte, el padre de una empleada del banco Nación se mantuvo sereno, luego de que su hija, quien trabaja en el sector de créditos de la entidad financiera, le envió un mensaje de texto en el que coincidía con las demás víctimas al indicar que "El Cheto" se mantenía "tranquilo" con ellos.

"Me dijo que pidió pizza y gaseosa y les dio a ellos (por los rehenes). Está tranquilo, es todo lo que sé. No quise mandarle un mensaje para no alterar a este hombre", añadió el padre de la empleada bancaria, que al igual que los demás se pudo reencontrar con su familia una vez que terminó la pesadilla.

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