Murió "El Polaco" Groh Riemersma, a los 49 años, tras un grave accidente de tránsito ocurrido ayer por la tarde, en la ciudad de Santiago del Estero.
Murió "El Polaco" Groh Riemersma, el reconocido proteccionista de animales de Santiago del Estero
La víctima falleció luego de perder el control de su moto, en una rotonda de avenida Alsina y Ramón Gómez Cornet. La Justicia intenta determinar qué provocó el accidente.
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"El Polaco" Groh Riemersma tenía un refugio de animales llamado El Montecito de los Canichones.
El proteccionista circulaba en una motocicleta KTM 990 Adventure por avenida Alsina, en sentido este-oeste, cuando al llegar a la rotonda de la intersección con Ramón Gómez Cornet perdió el control del rodado y cayó sobre la calzada.
Fue asistido por personal del Servicio de Emergencia y Accidentología de Santiago del Estero (SEASE) y trasladado de urgencia al Hospital Regional, donde ingresó sin signos vitales, según confirmó el médico Francisco Alderete.
Durante casi dos décadas, Groh Riemersma estuvo al frente de "El Montecito de los Canichones", el refugio que fundó y que llegó a albergar a más de 400 perros. Al momento de su fallecimiento, tenía más de 250 animales bajo su cuidado.
Quién era Eduardo “El Polaco” Groh Riemersma y cuál era su labor
Eduardo Groh Riemersma era oriundo de Bandera, Santiago del Estero, y se convirtió en uno de los referentes más reconocidos del proteccionismo animal de la provincia.
De acuerdo con reconstrucciones periodísticas y entrevistas, había iniciado sus estudios de Ingeniería Forestal en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. No llegó a completar la carrera, viajó a Alemania y, al regresar, se orientó por el Marketing y hasta tuvo una empresa vinculada a servicios para el campo, según una nota con Infobae en 2022.
Su acercamiento al proteccionismo animal estuvo marcado por dos situaciones. La primera ocurrió en 1998, cuando tenía 24 años y sufrió un grave accidente de tránsito.
Según contó, fue atropellado cuando salía de un boliche, quedó en coma, sufrió dos paros cardiorrespiratorios y atravesó una larga recuperación que le llevó aproximadamente un año hasta volver a caminar.
"Tenía esa sensación de que algo tenía que hacer y comencé a ser parte de causas humanitarias, pero no era suficiente", declaró Groh Riemersma.
El segundo hecho fue la llegada de Beethoven, el perro que terminó cambiando su vida. Eduadordo había perdido a su perra dogo, Brunilda, y su entonces suegro le regaló un cachorro que había sido rescatado. Al principio creyó que se trataba de un perro siberiano, pero con el tiempo descubrió que era un mestizo.
"Se apareció con una pelota de pelo que parecía un cachorro de siberiano, ¡y me encantó! Lo bauticé Beethoven... Beethoven creció, se le cayó todo ese pelo y ahí me di cuenta de que de siberiano no tenía nada", contó.
El cachorro había sobrevivido después de que su madre y ocho de sus hermanos fueran atropellados por un camión. "Había sobrevivido a un accidente y yo también. ¡Ahí entendí todo!", detalló en la entrevista.
"Ese día, él me rescató a mí porque, desde entonces, comencé a frenar la camioneta y a bajar los vidrios para ver si había otros perros abandonados en el camino, comencé a bajar el volumen de la música electrónica que oía para poder escuchar llantos o ladridos a los costados de la ruta y en los campos. Así comencé a buscar perros en las calles para darles una casa", señaló a Infobae.
En 2006 comenzó a funcionar "El Montecito de los Canichones". El proyecto tuvo primero una etapa en Bandera y posteriormente se trasladó a la zona de La Banda, donde se instaló en un predio de varias hectáreas. El espacio fue creciendo junto con la cantidad de animales rescatados.
"Uno puede juntar plata para comprarse el mejor auto y al perro no le importa de qué marca es si cuando te bajás le das una caricia, no le importa si llegás caminando... En ese tiempo, también me di cuenta de que muchas personas estamos acostumbradas a vivir para cosas magníficas y que un perrito en la calle vive con su simpleza, que le basta una caricia, esperarte y saber que la tendrá. Entonces empecé meterme más en esta lucha y fui dejando de lado también mi parte materialista", agregó.
Con el paso de los años, El Montecito recibió animales que habían sufrido abandono, maltrato, enfermedades, accidentes y distintos tipos de violencia. También albergó perros viejos y animales con discapacidades motrices o sensoriales que requerían atención permanente.
En 2022, cuando el refugio tenía alrededor de 400 perros, se informaba que unos 40 eran discapacitados y cerca de 100 eran animales de edad avanzada.
"Acá hay muchos grupos proteccionistas y a ellos les dejamos los casos menos graves; nosotros vamos a buscar perros víctimas de la violencia extrema y por vocación me dedico más a los discapacitados y ancianos. Al refugio van los que nadie quiere y los casos más extremos", explicó.
El trabajo cotidiano implica garantizar atención veterinaria, medicamentos, higiene, traslados, tratamientos, alimentación y cuidados especiales. Groh Riemersma se ocupaba de conseguir donaciones y de sostener una red de colaboradores, madrinas y padrinos que permitía financiar la actividad.
Facundo Herrera Gerardi fue una de las personas que acompañó durante años el funcionamiento del refugio. En una entrevista con Diario Panorama recordó: "Él me hizo partícipe y hoy El Montecito de los canichones es nuestro sueño cumplido, porque esto es una alegría grande lo de poder ayudar a estos animales".
La tarea también tenía un componente de concientización. Groh Riemersma brindaba charlas, cursos y talleres en escuelas de Santiago del Estero para hablar sobre maltrato, abandono y tenencia responsable de animales.
Su actividad continuó hasta las últimas horas de su vida. El día anterior al accidente había recorrido distintos puntos de Santiago del Estero para entregar alimento balanceado a otros refugios y realizó un último rescate.
El accidente de tránsito que acabó con su vida
El accidente ocurrió ayer alrededor de las 15:40 en la rotonda de avenida Alsina y Ramón Gómez Cornet, en la capital santiagueña.
Según la información difundida después del hecho, Groh Riemersma circulaba en una motocicleta KTM 990 Adventure en dirección este-oeste. Al llegar a la rotonda perdió el control y terminó cayendo sobre el asfalto. No se informó la participación de otro vehículo en el siniestro.
Personal del SEASE intervino en el lugar y asistió al hombre. Debido a la gravedad de las lesiones, fue trasladado al Hospital Regional. Sin embargo, el médico Francisco Alderete informó que ingresó sin signos vitales.
Los primeros datos médicos publicados por Info del Estero describieron un traumatismo de cráneo con pérdida de masa encefálica y un hundimiento de tórax. La autopsia deberá determinar con precisión las lesiones y las causas del fallecimiento.
Una de las versiones que circuló después del siniestro indica que un perro podría haberse cruzado en el camino y que el motociclista habría realizado una maniobra para evitarlo. Sin embargo, esa hipótesis aún no fue confirmada.
Cómo avanza la investigación judicial y las medidas del fiscal
Después de confirmarse la muerte, la causa quedó a cargo del fiscal Martín Silva. La investigación busca establecer las circunstancias que llevaron a Groh Riemersma a perder el control de la moto.
Entre las primeras medidas ordenadas por la Fiscalía se encuentra la intervención del área de Criminalística. Los especialistas deberán trabajar sobre la escena del accidente, relevar las condiciones del lugar y analizar los elementos que puedan aportar información sobre la caída.
También se dispuso el análisis de las cámaras de seguridad instaladas en la zona y determinar qué ocurrió antes del accidente.
Otra de las medidas fue el traslado del cuerpo a la morgue judicial para la autopsia. La Policía Científica fue convocada en el Hospital Regional y se encargó del procedimiento correspondiente.
El futuro de “El Montecito de los Canichones” y el reclamo por sus animales
El refugio de Groh Riemersma llegó a albergar más de 400 perros y, en las primeras horas posteriores al fallecimiento, allegados y medios señalaron que había alrededor de 250 animales.
"Dios, qué triste noticia. ¿Quién se hará cargo de esos 250 animales que tenía este hombre tan joven?", escribió una usuaria en Facebook.
Una de las personas que colaboraba con el refugio, Ivana Gaida, recibió ese jueves a quince perros que Groh Riemersma había llevado a la peluquería antes del accidente. Los animales debían completar su atención y luego regresar al refugio, pero la muerte del proteccionista modificó por completo la situación.
Gaida planteó: "Son sus perros, son sus hijos, el legado de él y hay que respetar eso también". La preocupación es que los animales continúen recibiendo alimento, atención veterinaria, medicamentos y cuidados diarios.
Algunos requieren tratamientos específicos y otros, por su edad o sus discapacidades, tienen necesidades que hacen más compleja una eventual adopción.
"Si es que los vamos a dar en adopción, que los adopten bien y que los amen de verdad", pidió Gaida y añadió: "Ellos ya la pasaron mal en algún momento de su vida, por eso el Polaco los rescató y la idea es que no vuelvan nunca más a esa vida, nunca".
El refugio funciona como una asociación civil y no desaparece jurídicamente por la muerte de su fundador. El Montecito de los Canichones cuenta con personería jurídica provincial desde 2017 y tiene CUIT propio. Por lo tanto, la organización puede continuar funcionando, recibir donaciones y administrar sus bienes, aunque deberá reorganizar su conducción.
Uno de los primeros pasos será determinar quiénes integran actualmente la Comisión Directiva y cuál es la vigencia de sus mandatos. En mayo de 2025 se había convocado a una Asamblea General Ordinaria, por lo que los registros de la entidad deberán ser revisados para determinar la situación actual de sus autoridades.





