29 de marzo 2004 - 00:00

No aparecen 2.820 kilos de explosivos de fábrica militar

Siguen sin aparecer los más de 2.800 kilos de explosivos que habrían sido robados de la planta Fanazul, perteneciente a Fabricaciones Militares, y ubicada en la ciudad bonaerense de Azul. Según fuentes de la Policía Federal -cuya delegación Azul está investigando el hecho-, las actuaciones fueron elevadas al juez federal de esa ciudad, Juan José Comparato, que en las próximas horas dispondrá diligencias adicionales.

«Cuando se escucha que desaparece semejante cantidad de explosivos, las hipótesis se multiplican»,
dijo el informante. «Puede ser cualquier cosa: ladrones comunes, un error de manipuleo o documentación, y obviamente la posibilidad de que se lo hayan llevado para hacer un atentado. Sin embargo, hace algunos meses pasó algo parecido en Cipolletti, cuando se llevaron casi 4.000 kilogramos de explosivos, pero después aparecieron y no pasó nada. Esperemos que sea éste un caso similar.»

Lo cierto es que desde hace al menos dos meses se «perdieron» 2.820 kilogramos de nago, un compuesto de gasoil y nitrato de amonio, el mismo material que se cargó en la Trafic blanca que se utilizó para la voladura de la sede de la AMIA. Según las pericias de lo que fuera el peor atentado en la historia del país, en esa ocasión fueron alrededor de 400 kilos los que se usaron para literalmente demoler el edificio de la mutual judía, lo que hace aun más preocupante el posible destino que se dará al explosivo «faltante».

De acuerdo con lo publicado ayer por el diario «La Nación», el valor de lo supuestamente hurtado no superaría los $ 3.000, por lo que cabrían dos posibilidades ante el hecho:

quien se llevó los explosivos no sabía lo que estaba robando y lo hizo pensando que su valor era mayor;

quien se los llevó sabía perfectamente qué estaba robando, y lo hizo con un propósito determinado, que la Justicia deberá determinar y las fuerzas de seguridad tratar de impedir.

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