25 de noviembre 2007 - 00:00

Nuevo motín en Santiago del Estero dejó un herido leve por quemaduras

Un herido con quemaduras leves fue el saldo de otro motín en Santiago del Estero, cuando un grupo de 16 presos tomó la Alcaidía de la Unidad Regional número 2 de la ciudad de La Banda en reclamo de mejores condiciones de alojamiento y asistencia psicológica para superar el trauma por la muerte de 35 reclusos por el incendio ocurrido a principios de noviembre en el Penal de Varones capitalino.

Se trata de un grupo de reclusos que permanece alojado en este lugar desde el 5 de noviembre, cuando fueron trasladados desde la mencionada unidad carcelaria tras el motín del 4 de noviembre pasado, que terminó con 29 presos muertos asfixiados o por quemaduras en uno de los pabellones, y otros fallecidos en los días siguientes a causa de las graves lesiones sufridas.

En esta ocasión, la protesta comenzó alrededor de las siete de la tarde del sábado, pero recién a la medianoche se produjo un enfrentamiento con los guardias de la Alcaidía, hasta apoderarse de parte del edificio hasta llegar al techo de los calabozos.

Esta acción obligó a la Policía y bomberos a realizar un fuerte dispositivo de control en torno al edificio ubicado en avenida Belgrano y Urquiza, en pleno centro de la ciudad ubicada a menos de 5 kilómetros de la capital santiagueña.

La revuelta fue controlada alrededor de las 3:00, después de que interviniera el juez de Crimen de La Banda, Mario Medina, y el ministro de Justicia de la provincia Ricardo Daives.

Desde las primeras horas de la tarde del sábado el clima ya era tenso en la Alcaidía de La Banda, donde permanecen alojados 16 reclusos considerados peligrosos, que habían participado de la revuelta carcelaria en el Penal de Varones número 1 de la ciudad Capital.

De acuerdo a fuentes policiales consultadas por la agencia Noticias Argentinas, cerca de la medianoche se produjo un enfrentamiento con el personal que estaba en la guardia.

La situación se agravó cuando uno de los internos, identificado como Matías Monje, se provocó un corte en un brazo, y otro preso, llamado Diego Coronel, prendió fuego a un colchón para luego arrojarse sobre las llamas, aparentemente con intensiones de suicidarse.

En ambos casos hubo solamente lesiones de poca consideración que requirieron curaciones por heridas leves por los médicos que llegaron hasta el lugar.

Mientras tanto, los otros reclusos aprovecharon para derribar las rejas que separan los calabozos de la guardia y alcanzar el techo, aparentemente, con intensiones de fugarse, aunque para ese entonces la policía ya había cercado toda la manzana.

Acorralados en la parte superior del penal, los presos empezaron a arrojar piedras hacia la calle, destruyendo el parabrisas de un móvil policial y atacando también a algunos periodistas, a quienes minutos antes ellos mismos llamaban a gritos para que hicieran conocer sus demandas.

Después de casi una hora de desorden en el interior de la Alcaidía y ya con la presencia del juez Medina, los presos accedieron a deponer su actitud con la condición de que sus reclamos fueran tenidos en cuenta.

Miembros de organizaciones locales de derechos humanos informaron a esta agencia que en la entrevista que mantuvieron con el magistrado y el ministro de Justicia los presos pidieron asistencia psicológica para poder superar el trauma que les causó la muerte de sus compañeros en el trágico motín del Penal de Varones.

También se quejaron de supuestos malos tratos del personal policial y de falta de comodidades en la Alcaidía.

Los funcionarios quedaron comprometidos a revisar cada uno de sus planteos, incluido el tema de las visitas de familiares, para tratar de ofrecerles mejores condiciones de encarcelamiento.

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