21 de febrero 2026 - 11:13

Pangolín: el mamífero más traficado del mundo, al borde de la extinción en África

La demanda de sus escamas, usadas en la medicina tradicional sin respaldo científico, impulsa un comercio ilegal que ya superó al de cualquier otro mamífero.

Pangolín

Los pangolines son cazados por sus escamas y la elevada demanda los convirtió en el mamífero más traficado del mundo, alertaron conservacionistas con motivo del Día Mundial del Pangolín, que se conmemora este sábado.

Se trata de animales tímidos y nocturnos, conocidos popularmente como “osos hormigueros escamados”, que habitan en algunas regiones de África y Asia y enfrentan un riesgo crítico de extinción. Según datos recientes, el tráfico ilegal de pangolines supera al de cualquier otro mamífero en el mundo.

De acuerdo con un informe de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), más de medio millón de ejemplares —o productos derivados— fueron incautados en operativos contra el contrabando entre 2016 y 2024. A su vez, el Fondo Mundial para la Naturaleza estima que más de un millón de pangolines salvajes fueron capturados en la última década, incluidos aquellos que nunca llegaron a ser interceptados.

Escamas, superstición y un mercado ilegal en expansión

Aunque la carne de pangolín es considerada un manjar en algunos países, el principal motor del comercio ilegal son sus escamas, compuestas de queratina, la misma proteína presente en el cabello y las uñas humanas. Estas escamas son altamente demandadas en China y otras partes de Asia debido a creencias no comprobadas que les atribuyen propiedades curativas dentro de la medicina tradicional.

Existen ocho especies de pangolín -cuatro en África y cuatro en Asia- y todas están catalogadas con niveles de riesgo alto, muy alto o extremadamente alto de extinción. A diferencia de otros animales emblemáticos, como elefantes, rinocerontes o tigres, su situación genera menor atención pública pese a sus características únicas.

Los pangolines son los únicos mamíferos cubiertos completamente por escamas superpuestas y de bordes afilados, un mecanismo de defensa que les permite enrollarse formando una bola prácticamente impenetrable para la mayoría de los depredadores naturales. Sin embargo, esa protección resulta inútil frente a la caza humana.

Nigeria, uno de los focos de la caza furtiva

Si bien algunos reportes indican una leve caída del tráfico desde la pandemia del Covid-19, los conservacionistas advierten que la caza furtiva mantiene un ritmo alarmante en regiones de África, con Nigeria como uno de los principales puntos críticos.

Allí trabaja desde hace más de una década Mark Ofua, veterinario especializado en fauna silvestre y representante de la organización Wild Africa en África Occidental. Ofua dirige un centro de rescate y un orfanato de pangolines en Lagos, y comenzó su labor recorriendo mercados de carne silvestre para comprar y salvar animales destinados al comercio ilegal.

Su estrategia incluye programas educativos para niños y campañas de concientización con artistas y celebridades locales, con el objetivo de visibilizar a una especie que sigue siendo desconocida para gran parte de la población. Nigeria alberga tres de las cuatro especies africanas de pangolín, pero muchos de sus más de 240 millones de habitantes nunca han oído hablar de ellos.

“Si la gente ni siquiera sabe cómo es un pangolín, ¿cómo los protege?”, resumió Ofua, al recordar que en una ocasión un grupo de jóvenes confundió a los animales rescatados con “crías de dragón”.

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