23 de septiembre 2010 - 19:27
Para la ciencia, Moisés no abrió las aguas del Mar Rojo
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La simulación por computador demostró que el viento pudo empujar las aguas hacia el río y hacia el lago, lo que dejaría libre un pasaje de tierra que permitiría a los israelitas caminar hacia el otro lado. Y, tan pronto como el viento cesara, las aguas regresarían, cerrando el paso.
"Los simulacros corresponden muy de cerca al relato en el libro de 'Éxodo'", dijo Carl Drews, del Centro Nacional de Investigación Meteorológica y autor principal del estudio.
Los simulacros y el relato bíblico no se corresponden, en cambio, con las versiones más dramáticas que durante siglos se han expresado en pinturas, novelas y, más recientemente, películas, y en las cuales Moisés extiende su cayado y las aguas del mar se dividen rápidamente, y los israelitas pasan entre acantilados de agua.
"La partición de las aguas debe entenderse en el contexto de la dinámica de los fluidos", continuó Drews, quien señaló que "el viento se mueve en el agua de acuerdo con leyes físicas, creando un pasaje con aguas a ambos lados, y luego permitiendo que las aguas retornen".
En la medida en que el estudio señala un sitio al sur del mar Mediterráneo como posible ubicación del evento, este estudio podría ayudar a los expertos que investigan si ocurrió realmente el acontecimiento descrito en la Biblia.
Los arqueólogos y egiptólogos han encontrado pocas evidencias que verifiquen muchos de los relatos contenidos en "Éxodo".



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