Otra vez los ojos del mundo se dirigen hacia las jóvenes modelos y se vuelven a plantear interrogantes en cuanto a su alimentación. La muerte de la joven uruguaya Eliana Ramos, de sólo 18 años, se suma -precisamente- a la de su hermana mayor Luisel (de 22) que si bien los médicos adujeron que se produjo como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio fulminante, las especulaciones en cuanto a otras deficiencias orgánicas debidas al bajo peso siguen rondando el luctuoso hecho.
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También ahora, con la desaparición de Eliana -que fue encontraba por su abuela en su casa de Montevideo-, también se habla de «muerte súbita», aunque esta vez los médicos parecen decididos a profundizar más en las causas del deceso de la joven, «que llevaba una promisoria carrera como modelo» y que hacía tiempo había dejado las pasarelasde Montevideo para hacer base en Buenos Aires, donde pensaba seguir escalando posiciones.
La crónica periodística recuerda que aquel miércoles fatídico de agosto, antes de salir a desfilar, Luisel se había abrazado con su hermana Eliana; luego se besaron y se intercambiaron los mejores deseos de éxito y se felicitaron mutuamente porque era la primera vez que las hermanas de 22 y 18 años iban a desfilar juntas.
La muerte de Eliana suma un nombre más a la lista de modelos que han fallecido en la región durante los últimos meses por causas vinculadas a la nutrición. Su nombre está antecedido por el de su hermana Luisel y los de otras cinco modelos brasileñas. El último en ese país había sido el de una estudiante de 14 años, Maiara Galvao Vieira, por un paro cardíaco provocado por anorexia.
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