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3 de octubre 2013 - 17:51

Poli quiere juntarse con jóvenes que profanaron iglesia de San Ignacio

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Mario Poli, en la iglesia de San Ignacio.
Durante la homilía de la Misa de desagravio que presidió con unos 40 concelebrantes, el arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, monseñor Mario Poli, aseguró que le gustaría encontrarse con los jóvenes que profanaron la Iglesia de San Ignacio de Loyola e incluso "matear" con ellos.

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Poli precisó que los invitaría a practicar la cultura del "encuentro" que predica el papa Francisco, les transmitiría que la "luz" de la Iglesia viene de Jesucristo, pero sobre todo tendería puentes para entenderse.

El prelado practicó un ritual de desagravio de la profanación del templo efectuado el 25 de septiembre último por alumnos del colegio Nacional Buenos Aires, esparciendo agua bendita en los sitios donde hubo pintadas o se quemaron objetos, ante una iglesia repleta de fieles con la presencia de autoridades y religiosos de otras confesiones.

Sobre la nave lateral derecha se encontraban el jefe del Gabinete del Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta y Esteban Bullrich, ministro de Educación de Buenos Aires, también estaba el rabino Sergio Bergman.

La realización del rito de "aspersión de agua bendita" fue explicada por el propio Poli quien lo efectuó asistido por el párroco de San Ignacio de Loyola, presbítero Francisco Baigorria quien le marcaba los lugares que habían sido profanados.

Un profundo silencio marcó esa parte de la celebración que terminó con la difusión del incienso, la gente, en cambio, aplaudió espontáneamente cuando Poli finalizó la homilía que leyó en tono pausado.

"Les propondría con serenidad y alegría practicar la cultura del encuentro como no invita el Papa Francisco", dijo monseñor Poli sobre los jóvenes del Nacional Buenos Aires. Antes había explicado que "si bien es cierto que no se pasa el límite lógico de la convivencia humana", sin violencia, pidió "paz".

"Me encantaría encontrarme con ellos", sostuvo al referirse a los alumnos que ingresaron por los túneles jesuíticos que unen el colegio con el templo para efectuar los destrozos.

El arzobispo Poli bromeó: "dejaría el báculo de lado" para que no crean que vamos con "palos", pero manifestó que los invitaría a "dejar el túnel de las ideologías" y bajar "un puente que nos una", además de "sentarnos, mirarnos a las caras" y si es posible "matear".

"Por mi parte les hablaría de Jesús, les explicaría que la Iglesia no tiene luz propia", sino que viene de Dios, sería otro de los mensajes que les daría a los adolescentes.

En tanto puso énfasis en decir: "no perdamos el don de la paz" ante las "adversidades del camino" y se refirió al Evangelio de San Lucas, al asegurar que "nos toca continuar la misión de los discípulos" que fueron de dos en dos como "ovejas entre lobos" a predicar en "paz" el "Reino" de Dios.

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