Robo al country: la mira apunta ahora a los vigiladores

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La inseguridad en los countries aumenta y está cada vez más cuestionada. La realidad cotidiana presenta nuevas hipótesis y problemas a resolver, porque está en juego la tranquilidad -que hasta hace poco- ofrecía vivir en un barrio cerrado. La mira ahora está puesta en los encargados de cuidar el ingreso, su formación profesional y la estructura exterior de las fuerzas de seguridad que pone en jaque al propio gobierno.

El problema ya instalado tomó cuerpo luego del robo producido en el country Tortugas emplazado en el cruce del acceso a Pilar de la Ruta Panamericana y la avenida Yrigoyen, donde un grupo de ladrones se alzó con un botín de alrededor de 400 mil dólares entre dinero y joyas.

En este verano (fundamentalmente en el mes de enero) los robos en los countries y barrios cerrados muestran que a pesar del gran despliegue de seguridad, las estadísticas ponen en evidencia que no son un «fenómeno sorpresivo». No sólo inquietan por el «modus operandi» sino que presentan otras alternativas, teniendo en cuenta la habilidad de los ladrones, en cada caso y nuevos «jeroglíficos» por resolver. Tanto, que hasta eluden las propias cámaras y sobrepasan la tecnología dispuesta por los vigiladores.

El gerente general de la Federación Argentina de Clubes de Campo (FACC), Jorge Juliá, refirió que la idea de seguridad garantizada que se tenía sobre una urbanización privada ya no es así. Para reafirmar: «los countries son más seguros, pero no son invulnerables y los sistemas de seguridad fallan, como pueden equivocarse los humanos que los ponen en práctica».

Juliá también consideró que no son inviolables, sino de prevención y disuasión, por eso no necesariamente es la solución cambiar de empresa». En cambio, para los vecinos de urbanizaciones privadas damnificadas por robos, la responsabilidad de los delitos se relaciona y son consecuencia de las fallas que se producen dentro del servicio de vigilancia privada. En ese sentido, no se descarta que la primera medida que tomen las administraciones ante un ilícito sea la de cambiar el personal o a la misma empresa que custodiaba las casas en el momento del delito.

Los vecinos de víctimas de robos de gran importancia o que se producen a personas reconocidas, llegan a la conclusión que el afectado -en todos los casos- sospecha de que la mayor parte de la culpa la tiene el personal de seguridad. Por ejemplo, en el caso de Tortugas, creen que los ladrones tuvieron «una zona liberada» y el acceso permitido, o que -seguramente- tenían un conocimiento previo de los movimientos del lugar. A los habitantes del country les llama la atención que se superen las medidas de seguridad con tanta facilidad.

  • Malestar

    El caso del robo de 400 mil dólares que se diera a conocer el miércoles pasado en Pilar generó el malestar de la víctima porque entiende que el lugar estaba custodiado por «vigiladores experimentados» y armados, más allá de contar con un circuito cerrado de televisión y sofisticados equipos de alarma, precisamente para tratar de evitar hechos delictivos, como el ocurrido.

    Ayer, vecinos de la zona oeste se manifestaron en la Autopista del Oeste -a la altura de la bajada de La Reja- pidiendo mayor seguridad, ya que el lugar es visitado en forma frecuente por delincuentes, como lo señala la crónica periodística de los últimos días.

    El gobierno bonaerense ya en el pasado mes de enero había salido al cruce asegurando que -según las estadísticas- no existe una ola de robos, y que los countries están «absolutamente protegidos», al decir de Felipe Solá, gobernador de la Provincia de Buenos Aires.
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