El árbitro Tim Donaghy se declaró culpable
de apostar en un partido en el que él dirigía
y de pasar datos a una organización de
apostadores. Podrían darle hasta 25 años
de prisión.
Nueva York - La NBA, sin dudas la liga estadounidense más popular del mundo, enfrenta uno de sus mayores escándalos de las últimas décadas: uno de sus árbitros profesionales, Tim Donaghy, se declaró culpable de apostar en un partido que él dirigía y de «datear» a una organización de apostadores. Es obvio que, a pesar de que Donaghy admitió esos dos cargos con la sola idea de escapar de otros mayores, el público en general está convencido de que influyó en los resultados de los partidos que él arbitró por obvias razones.
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Si bien en Estados Unidos no se juega con estas cosas -la pena por los cargos levantados contra Donaghy podrían llegar a los 25 años de prisión-, el acusado sería condenado a un plazo menor a cambio de que coopere con los investigadores.
«Tenía una posición privilegiada para predecir resultados de partidos de la NBA», admitió Donaghy ante el fiscal del distrito de Brooklyn que investiga el caso. «Algunas de mis apuestas incluyeron partidos que yo dirigí.»
También reconoció haber proporcionado lo que en el mercado bursátil equivaldría a «insider information»; sus beneficiarios eran los apostadores profesionales James Battista (ex compañero de secundaria de Donaghy) y Thomas Martino, y los datos que les pasaba eran -por caso- el estado de salud de los jugadores, qué árbitros estaban designados para dirigir, qué relación tenían esos árbitros con los jugadores, etcétera. El ex juez reveló: «Les mandaba mis predicciones basadas en esas informaciones, y ellos me pagaban por cada acierto». La fiscalía agregó que lo que le pagaban rondaba los u$s 5.000 por cada «predicción» correcta.
Su defensor argumentó en su favor que « Donaghy tuvo una grave adicción al juego durante un tiempo», problema que se remontaría al menos a 2003.
Según la fiscalía, Battista se reunió con Donaghy el año pasado y, en una maniobra mafiosa que parece extraída de «Los Soprano», le dijo que si no «cooperaba», harían públicas sus apuestas sobre partidos que él había dirigido.
Pero si aceptaba «jugar», le pagarían entre u$s 2.000 y u$s 5.000 por partido acertado. El salario anual de Donaghy era de u$s 260.000, ingreso al que debió renunciar -junto con su cargo- el pasado 9 de julio tras 13 temporadas como árbitro de la NBA; esa fecha el FBI le informó a la liga que estaba investigándolo. Desde entonces, la NBA y su jefe máximo, David Stern, están haciendo desesperados esfuerzos para controlar los daños causados por el escándalo en la credibilidad de la liga. « Donaghy es un delincuente, un criminal aislado; seguiremos haciendo todo lo necesario para proteger la integridad de nuestro deporte», dijo ayer Stern en un comunicado. Habrá que ver si los fanáticos le creen.
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