Con renovada devoción popular se esperaba la medianoche de ayer para la apertura del santuario de San Cayetano, el Patrono del Pan y del Trabajo, cuyo día se celebra hoy. Una cola de casi tres kilómetros crecía anoche en la iglesia del barrio de Liniers esperando que den las 12 para comenzar la celebración. Se trata de un fenómeno masivo que se repite cada año, cuyo motor es la fe pero que lleva implícito un potente reclamo social.
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