15 de noviembre 2011 - 23:24
San Miguel: aseguran que joven del colectivo fue asesinada en intento de robo
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Maricela Servezynsky.
Además, los investigadores analizaban el teléfono celular de la víctima, el cual había sido robado por el homicida al momento del hecho y fue hallado en poder de Romero cuando fue detenido.
Según las fuentes, el teléfono estaba apagado, sin el chip que pertenecía a Maricela, pero con todas las fotos personales de la víctima, las cuales aún no habían sido borradas.
Por su parte, la madre y un tío de Maricela desmintieron la versión policial y aseguraron en declaraciones a la prensa que la joven no conocía a su agresor y que nunca le había contado a nadie que existiese algún hombre obsesionado con ella.
"No sabemos quien es (el agresor) y descartamos que lo conociera porque mi hija me lo hubiera contado. Yo más que la madre era la amiga porque me contaba todo y ella no escondía nada", dijo Marisa esta mañana en declaraciones a la prensa.
La mujer explicó que habló con las amigas de su hija y todas negaron que hubiera algún joven que la estaba invitando a salir o que estaba obsesionado con ella. Otro de los familiares que desmentió a la policía fue un tío de Maricela, quien también dijo que "es mentira (que su sobrina lo conociera a su agresor)".
"Era una persona muy franca y hubiese contado eso. Las amigas hubieran contado algo y nadie contó nada", dijo. El hecho ocurrió cerca de la medianoche del sábado último en el interno 107 de la línea 440, que cubre el trayecto entre José C. Paz y San Miguel, en el noroeste del conurbano bonaerense.
Allí se encontraba sentada Servezynski, quien se dirigía rumbo a su casa en Moreno cuando un muchacho que había abordado el colectivo dos paradas antes le robó el celular y le efectuó disparo en el rostro. Ante los gritos de desesperación de unos 30 pasajeros, el agresor tocó timbre y bajó corriendo del colectivo.
La joven fue auxiliada por la policía y los médicos, pero finalmente murió como consecuencia de las heridas. Poco después, la esposa de Romero se presentó ante la policía y denunció que su esposo, adicto a las drogas, le había confesado ante otras tres mujeres que creía que había matado una chica en un colectivo.
Con esa información, sin orden judicial y fuera de jurisdicción, policías de San Miguel aprehendieron a Romero en una droguería del barrio porteño de Balvanera donde trabajaba.
La versión policial fue que a la chica la había asesinado un joven que estaba obsesionado con ella, a quien había rechazado, lo que quedó descartado ya que se trató de un caso de homicidio en ocasión de robo.




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