14 de junio 2005 - 00:00

Secuela de infortunios

El infortunio pareció instalarse en el club Independiente. En la madrugada de ayer, Emiliano Molina, el arquero del equipo de reserva de la entidad de Avellaneda y titular de la selección juvenil Sub-17, sufrió un accidente de proporciones y su vida «pende de un hilo muy delgado», al decir de los médicos que lo atienden en el hospital Fiorito (ver aparte).

El accidente hizo que volviera a la memoria lo sucedido en el mismo club, también con otro juvenil y arquero -aunque esa vez por otros motivos-en la parte final del pasado año, cuando falleció Lucas Molina (que también incursionó por la selección Sub-20), que, aunque tenía el mismo apellido, nada tienen que ver el uno con el otro. En aquella oportunidad fue un paro cardiorrespiratorio, que lo sorprendió el día 28 de noviembre por la mañana en su domicilio de Berazategui, cuando dormía con su pareja.

El fallecimiento del guardameta había pegado fuerte en la gente de club, cuando aún no se había repuesto de la sorpresiva muerte del técnico José Omar Pastoriza, ocurrida tres meses antes, también por causa de una crisis cardíaca que sufrió en su nuevo departamento de Puerto Madero.

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