5 de enero 2011 - 22:23

Secuestro exprés en Castelar: pagaron rescate por no confiar en la Policía

Un joven de 23 años fue secuestrado y mantenido cautivo durante tres horas, por una banda de cinco delincuentes que al final lo dejó en libertad a unos metros de su casa luego de cobrar un rescate de $ 4 mil, según revelaron sus familiares.

Luego de cobrar el dinero -que fue llevado por el hermano de la víctima del secuestro, un adolescente de 16 años- los delincuentes huyeron llevándose el auto del joven, un Volkswagen Bora color negro, que más tarde apareció abandonado en las calles de la localidad de Haedo.

Los delincuentes "pasearon" al joven a bordo de su propio auto mientras llevaban adelante las negociaciones con la familia, y finalmente terminaron cobrando el rescate "a la vuelta" de la casa de la víctima, en la zona de San Antonio de Padua, según confirmó su madre, Silvia.

La víctima del secuestro fue identificada como Maximiliano Hock, quien en el momento del rapto -ocurrido a última hora del domingo pasado- estaba a bordo de su auto junto a un primo, que también estuvo privado de la libertad.

La madre del joven contó en declaraciones a un canal de televisión que los delincuentes "querían plata y nada más", y señaló que mientras se prolongaron las negociaciones no llamaron a la Policía, porque tenían miedo.

"No confío. Pensé que si llamábamos a la Policía se iban a complicar las cosas", dijo la mujer, al dar detalles del episodio que terminó pasadas las 2:30 del lunes último.

Según relató, los delincuentes se movilizaban en un Peugeot 206 color gris e interceptaron a su hijo y a su sobrino a la altura de la Autopista del Oeste y la calle Santa Rosa, en la zona de Castelar Norte.

"Tres de los delincuentes se subieron al auto de mi hijo y los otros dos siguieron en el 206. Ahí me llamó mi hijo y me dijo: 'Pasame con papá'. Ahí le dijo que estaban pidiendo plata para liberarlo", relató la mujer.

Como su marido es hipertenso, ante la situación "se puso mal" y entonces las negociaciones con uno de los captores fueron llevadas adelante por un hermano de Mariano, de 16 años.

"Al principio nos pedían mucha plata, pero no somos gente de plata, somos gente de trabajo. Les decíamos que no teníamos tanta plata. Hasta que al final arreglamos. En un momento querían meterse en mi casa, pero mi hijo les dijo que no, porque había mucha gente. Mientras mi otro hijo negociaba todo, pararon a la vuelta de casa y hasta ahí mi hijo les llevó la plata", relató la madre del joven.

A su vez, el padre de Maximiliano, Alejandro, justificó la decisión de no llamar a la Policía porque precisamente los captores les habían hecho esa advertencia.

En ese sentido, dijo que no podían avisar a las autoridades policiales porque "corría peligro" la vida del joven, y añadió: "Cualquier padre hubiera hecho lo mismo".

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