Entre caminos tranquilos y construcciones antiguas, se esconde un destino bonaerense que cambia totalmente cuando llega el fin de semana. Su cercanía con la Ciudad lo volvió una opción excelente para quienes buscan hacer una escapada corta, pero inolvidable.
El secreto para disfrutar de todo lo que este lugar tiene pare ofrecer está en comer bien, caminar sin apuro y recorrer espacios que todavía conservan la mayor parte de su historia ferroviaria y rural.
Carlos Keen conserva espacios de su historia ferroviaria.
Gentileza - Viaje y Descubra
Tiene menos de 500 habitantes y explota los fines de semana: el pueblo gastronómico a 88 km de Buenos Aires
El destino es Carlos Keen, una localidad del partido de Luján, ubicada a unos 88 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Tiene menos de 500 habitantes, pero los fines de semana recibe a numerosos visitantes que llegan para almorzar, recorrer sus calles y pasar unas horas lejos del bullicio.
El pueblo creció originalmente alrededor de la estación ferroviaria que comenzó a funcionar a fines del siglo XIX. Por muchos años, el tren fue fundamental para el movimiento de personas y mercaderías. Con el tiempo perdió protagonismo, pero varias de las construcciones de esa etapa se conservaron y hoy forman parte del atractivo turístico.
La antigua estación sigue siendo uno de los puntos más representativos del lugar. Por su cercanía con Buenos Aires, Carlos Keen te permite salir por la mañana, almorzar, recorrer el pueblo por la tarde y volver sin necesidad de pasar la noche.
La gastronomía tiene platos de campo, pastas, carnes y productos artesanales.
Gentileza - Lilián Viajera
Asado, pastas y pulperías: la oferta gastronómica que seduce a miles
La gastronomía es uno de los grandes motores turísticos de Carlos Keen. En los últimos años se multiplicaron restaurantes, pulperías y casas de campo que recuperan platos de la cocina casera y rural. Entre las propuestas más habituales aparecen:
Muchos de estos espacios funcionan dentro de construcciones antiguas, así que la experiencia no pasa solamente por la comida. Almorzar en Carlos Keen también permite entrar en contacto con una parte de la historia del pueblo y con una estética que mantiene elementos rurales y ferroviarios.
Después de comer, el pueblo invita a recorrer su estación, la capilla y sus calles tranquilas.
Gentileza - Carlos Keen
Qué hacer en Carlos Keen tras un almuerzo de campo
Después de comer, una de las mejores opciones es recorrer el pueblo a pie. Las calles tranquilas te permiten conocer algunos de sus principales puntos históricos, sin tener que pasar por grandes desplazamientos. Entre los lugares que pueden visitarse aparecen:
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la antigua estación de tren
la capilla San Carlos Borromeo
viejos almacenes
construcciones históricas
calles de tierra y sectores arbolados
El entorno invita a bajar el ritmo y extender la visita durante la tarde. No hay grandes edificios ni una agenda llena de actividades, ya que el atractivo está justamente en caminar, observar la arquitectura y disfrutar del paisaje de campo.
En auto, el viaje desde la Ciudad de Buenos Aires puede demandar una hora y media, aunque el tiempo final depende del tránsito y del punto de partida.