La fachada ennegrecida, la yesería en pésimas condiciones, los ornamentos sin brillos, revestimiento de las paredes de la sala colgando y andamios en la entrada del Teatro protegiendo al peatón de nuevos desprendimientos como ya ocurrió en el 2005. Así está el Cervantes, aunque eso sea sólo lo que se ve a primera vista. En medio de esta realidad, el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, anunció el convenio firmado junto al Embajador español en Argentina, Rafael Estrella, para la puesta en marcha de un plan integral de restauración, para el que el gobierno español se comprometió a colaborar con la mitad del presupuesto como principal contribución a la conmemoración del Bicentenario. Lo cierto es que las obras aún no comenzaron, que tienen un presupuesto estimado de 13.800.000 y que, por cuestiones de tiempo, no estarán completadas totalmente para el 2010.
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"Este convenio dará como resultado final a un teatro totalmente renovado", aseguró Rubens Correa, director del Cervantes. Claro que para eso habrá que esperar porque el Teatro Nacional Cervantes fue testigo de la época dorada del país y hoy muestra los rasgos de muchos años de abandono y decadencia, paredes repletas de humedad, apliques caídos, telones descuidados y pisos levantados.
La compañía argentina Comsa. S.A, ganó la licitación para los trabajos comprendidos en la primera etapa, previos a la restauración total. Involucrarán la labor de especialistas y técnicos durante los próximos 6 meses, con un desembolso de 300.000, donados por España. En primera instancia, se hará un informe respecto a la situación del teatro, las refacciones necesarias y luego se llamará a un concurso de arquitectos para que presenten nuevos proyectos a realizarse, lo que durará entre cuatro y cinco meses.
Recién en el 2009, una vez hecho el informe, se estará llamando a licitación, teniendo en cuenta que la intervención global se estima en 13.800.000. Entre las nuevas construcciones, se edificará una sala en el patio andaluz, proyecto de restauración que se llevó a cabo tras el incendio de 1961. Las tareas de mayor envergadura son las del nuevo cableado de la sala y el reemplazo de las cuatro calderas que funcionan en los subsuelos del teatro, de las cuales actualmente funciona sólo una.
"El problema de toda esta gran refacción es que quizás el teatro no quede con la misma acústica con la que fue pensado cuando se creó, ya que hay materiales que fueron traídos especialmente de diferentes lugares, como en su momento hicieron con el Colón que trajeron arena de Córdoba para las paredes. En esta refacción no va a ser así, no van a traer materiales especiales", dijo Daniel Zappietro, jefe de electrotécnica del Teatro.
En diálogo con Ámbito.Com, el director de Administración, Horacio Galli, aseguró que "si bien el programa se lanzó con motivo del Bicentenario, la realidad es que el proyecto prevé avanzar del 2009 al 2012". La excusa para refaccionar al Gigante es válida, aunque la fiesta de los 200 años del país va a encontrar a muchos monumentos a mitad de camino. Tal vez el Cervantes corra con la misma suerte del Colón, que inició sus obras de restauración en 2006 con un presupuesto de u$s25 millones y hoy en día pasó a un estimado de u$s 45 millones sin tener una seguridad de que las tareas de refacción estén finalizadas en su totalidad para en 2010, aunque desde el máximo coliseo aclararon que igualmente se abrirá desde el mes de mayo.
El plan se inició, aunque será a largo plazo y por entonces ya estaremos pisando el Bicentenario. Desde el Teatro aseguran que los avances edilicios para mayo de 2010 serán muy pocos y que sólo se tendrán lista la ochava y "parte" de la fachada. El puntapié inicial está dado, falta esperar que haya muestras de que el plan avanza y que próximamente se podrá disfrutar del teatro en excelentes condiciones.
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